SUPLEMENTO COMPAÑEROS

La huella imborrable que dejó la Fundación Eva Perón

Con la distribución de libros, alimentos, ropa, máquinas de coser y juguetes, se proveía a las personas de bajos recursos. El trabajo realizado por Evita y la destrucción del plan por parte de la Dictadura desde 1955.

A través del Decreto N°20.564, el 19 de junio de 1948 nació la Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón, que posteriormente pasó a denominarse como Fundación Eva Perón. Dependiente del Ministerio de Trabajo y Previsión, el organismo se encargaba de distribuir libros, alimentos, ropa, máquinas de coser y juguetes a familias pertenecientes a los sectores de mayor vulnerabilidad social.

Más allá de la medida de gobierno firmada por el presidente Juan Domingo Perón, la fundación ya había dado sus primeros pasos en 1946 y se extendió hasta 1955, cuando Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu encabezaron el golpe de Estado que, entre sus premisas, tuvo la de intentar borrar todo lo que se relacionara con el peronismo.

Desde sus inicios al lado de Perón, María Eva Duarte -más conocida como Evita- se juró no ser una Primera Dama más. Y entendió que su rol era estar al lado de los más necesitados, por eso fue la cara visible de la Fundación. Atilio Renzi, secretario privado del Presidente, rememoró: “Cuando Eva Perón regresó de un viaje a la provincia de Santa Fe, se entusiasmó con la idea de crear una organización de ayuda social. Y cuando los gremios comenzaron a enviarle cargamentos con donativos (los tucumanos, azúcar; los textiles, telas y ropas; los obreros de las curtiembres, cueros y zapatos), tuvimos que buscar un lugar para depositarlos: un viejo garaje fuera de uso. El cocinero Bartolo, los mozos Sánchez y Fernández, la mucama Irma y yo, bautizamos al lugar como ‘Tienda Las Delicias’”, relató Néstor Ferioli en su libro “La Fundación Eva Perón”.

Si bien el organismo dependía del ministerio -es decir, existía una planificación estatal para la recaudación-, fue Evita la encargada de buscar las donaciones,muchas veces en encuentros personales con empresarios.

 

 

Eva Perón pasaba varias horas diarias ocupándose personalmente de las necesidades que hacían llegar personas de todas partes del país. De este modo, se construyeron policlínicos, hogares de ancianos, hogares para madres solteras y para jóvenes que llegaban a Buenos Aires para trabajar o realizar sus estudios. Desde la Fundación se distribuyeron libros, alimentos, ropa, máquinas de coser y juguetes a familias de los sectores más vulnerados socialmente. En un pasaje de “La razón de mi vida” (libro autobiográfico publicado en 1952), Evita escribió: “Las obras sociales de Europa son, en su TRABAJO SOCIAL. Obras como hospitales y escuelas, además de empleo y bicicletas inmensa mayoría, frías y pobres. Muchas obras han sido construidas con criterio de ricos; y el rico, cuando piensa para el pobre, piensa en pobre. Otras han sido hechas con criterio de Estado; y el Estado sólo construye burocráticamente, vale decir con frialdad en la que el gran ausente es el amor”.

Disolución y saqueo

Ese amor se terminó en septiembre de 1955, con la llamada “Revolución Libertadora”. Después del golpe militar, la Fundación fue saqueada. La Dirección de Asistencia Integral sostuvo como objetivo intervenir, desmantelar y disolver toda la obra de la Fundación Eva Perón. Marta Ezcurra, fundadora de la juventud de la Acción Católica en 1931, ordenó el 23 de septiembre la ocupación militar de cada una de las Escuelas Hogar. Se retiraron o se destruyeron todos los símbolos peronistas. Los niños alojados en ellos fueron testigos, en cada uno de los patios, de la quema de frazadas, sábanas, colchones, pelotas y juguetes con el logo de la FEP.

Cada Hogar fue intervenido por Comandos Civiles que, en el caso de la Clínica de Recuperación Infantil Termas de Reyes, de Jujuy, llegaron al extremo de expulsar a los niños internados para dejar inaugurado allí, muy poco después, un casino de lujo. En Mendoza los golpistas tiraron al río toda la vajilla y cristalería, que había sido importada de Finlandia y Checoslovaquia, con la que habían comido los niños internados.

En todo el país, además de la destrucción de los pulmotores en cuyas placas estaban grabadas las iniciales de la FEP. Los niños y niñas de los hogares fueron desalojados. Se destruyeron todos los frascos de los Bancos de Sangre de los Hospitales de la Fundación porque contenían sangre “peronista”. Se dispuso el cierre definitivo de la Escuela de Enfermeras. Se confiscaron todos los muebles de los hospitales, hogares para niños, hogares escuelas y hogares de tránsito por ser “demasiado lujosos” y se los llevaron a las casas de los miembro de comandos civiles de la Acción Católica.

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