Ante cualquier tipo de afección, molestia o dolor, a veces las personas deciden no acudir a un profesional de la salud o se automedican con antibióticos, lo cual no sólo puede llegar a ser peligroso a nivel sanitario, sino que también puede significar un alto costo económico.

Es sabido que los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir y tratar las infecciones bacterianas, y la resistencia a estos se produce cuando las bacterias mutan en respuesta al uso de estos fármacos.

Impacto económico

Dicha resistencia puede afectar a cualquier persona, sea cual fuere su edad o su lugar de residencia y, además de tener consecuencias médicas, el uso inapropiado de antibióticos también tiene un impacto económico.

“El gasto en antibióticos representa alrededor del 35% del presupuesto destinado para la salud, debido a la creciente resistencia antibiótica y a su mal uso, muchas veces motivado por la facilidad de acceso a ciertos medicamentos sin la necesidad de una receta médica”, relató la doctora Valeria El Haj (M.N. 99.291), por ello, las consecuencias del uso inadecuado de antibióticos pueden llevar, entre otras cuestiones, al fracaso terapéutico, a la no curación, además de producir efectos adversos evitables que pueden involucrar el descontrol de las defensas inmunitarias.

“Un síntoma no necesariamente requiere de una respuesta inmediata cuando se trata de la primera consulta médica. El problema no es el síntoma, sino el diagnóstico, es decir, la evaluación de diversos criterios para justificar una antibioterapia: los criterios clínicos, los biológicos y los bacteriológicos. Por lo que la accesibilidad a la salud debe ser un objetivo”, agregó la profesional.

Asesoramiento legal

En este sentido, en el año 2007, a partir de la resolución 1412, se creó la Comisión Nacional Asesora para el Uso Racional de Medicamentos, con el objetivo de impulsar el uso racional y científicamente fundamentado de los medicamentos por parte de los dispensadores y consumidores, y mejorar el acceso a los medicamentos esenciales.

Desde el punto de vista de la comunidad médica, la también directora médica nacional de Ospedyc planteó que un profesional de la salud debe enfrentar diversos obstáculos a la hora de atender a un paciente, como la creciente ausencia de la figura del médico de cabecera o la presión del paciente que exige ser tratado con los medicamentos que ve y/o lee en Internet o los medios masivos de comunicación y la publicidad.

“El antibiótico ideal, que resulte más eficaz, menos tóxico, retarde el surgimiento de cepas resistentes, que sea de menor costo y de fácil administración, no existe. A partir del análisis de las recomendaciones nacionales e internacionales concernientes al uso racional de antibióticos, y con el objetivo de cumplir con el marco legal correspondiente, hoy más que nunca nos comprometemos a informar a nuestros afiliados, sensibilizar a nuestros prescriptores y entramar todos los esfuerzos para adaptar nuestra institución y poder realizar un trabajo conjunto eficaz, seguro y racional”, argumentó la facultativa.

Finalmente, hay que decir que los antibióticos son medicamentos que solo deben manejar y prescribir los médicos, que además deberían ser regulados y no deberían venderse sin fórmula médica, por lo que el principal mensaje es no comprarlos o consumirlos sin que un especialista los haya formulado, y sobre todo tener mucho cuidado cuando se tratan de niños los pacientes.

Antibióticos: situación no menor

Otra recomendación de los expertos en este campo de la medicina, es que para prevenir hay que tener claro que la mayoría de las infecciones respiratorias, sobre todo en niños y niñas, son causadas por virus, por lo que no es necesario tomar antibióticos para combatirlos, puesto que no sirven y no funcionan para eso.

Un dato muy importante a tener en cuenta por parte de los adultos, es que las infecciones respiratorias causadas por virus en los niños y niñas no se tratan con antibiótico, y por eso, es clave acatar las indicaciones y supervisión de un especialista médico, por tal motivo, ante cualquier duda o síntoma que presente un menor es mejor acudir a un profesional.