Con la llegada de los primeros calores se aproxima un enemigo oculto y bastante peligroso para cualquier edad, aunque lo es más todavía para los niños y ancianos. Se trata de la deshidratación, cuya aparición ofrece pocos síntomas, pero que puede dañar al organismo si no se consume la cantidad de líquidos que este necesita. De ahí su importancia.

Es por eso que los profesionales de la salud ponen énfasis en recomendaciones y puntos a evaluar. La deshidratación se define como una "alteración o falta de agua y sales minerales en el plasma de un cuerpo", pero también se puede definir como la pérdida de agua corporal por encima del 3%. Puede producirse por estar en una situación de mucho calor (en especial si hay mucha humedad), ejercicio intenso, falta de bebida o una combinación de esos factores, aunque también en presencia de aquellos males que alteran el balance hidroelectrolítico. Ahora bien, un dato importante es que la deshidratación se presenta a cualquier edad, aunque los grupos de riesgo están representados en los menores de edad y los ancianos.

Grupos de riesgo

Las personas mayores, por la edad, se vuelven menos sensibles a sentir sed, por lo que deben recordar y tener como hábito tomar agua. Cuando la temperatura sube y comienzan los síntomas, el cuerpo puede haber perdido entre 4 y 6 litros, que se deben reponer de forma constante. Para hidratar a los mayores se debe tener en cuenta los siguientes puntos: 1) La ingesta debe realizarse en forma gradual a lo largo de toda la jornada, pero especialmente en la mañana y la tarde, para evitar la incontinencia urinaria nocturna. Si se despiertan por la noche, especialmente en verano, deben tomar líquidos. 2) Insistirles en que deben beber aun cuando no sientan sed. 3) Incluir gran cantidad de frutas y verduras en la dieta diaria. 4) Durante los períodos existentes entre las ingestas sólidas, tomar al menos entre 4 y 6 vasos de líquidos fraccionados, como si se tratase de un remedio recetado por el médico.

Sin embargo, este fenómeno también se da usualmente mientras las personas jóvenes hacen entrenamiento físico, debido a la perdida de agua. Para estos casos se recomienda hacer actividad física por la mañana temprano o por la tarde, luego de la caída del sol, además de hidratarse de manera continua.

Los adultos mayores forman parte del grupo de riesgo (Imagen ilustrativa).

Con respecto a los bebés, los síntomas de la deshidratación son muy similares: suelen estar tranquilos, con una baja en su actividad normal, se quedan dormidos, pierden la iniciativa, tienden a no comer ni llorar.

Otros grupos que son de riesgo son las personas con enfermedades crónicas, ya que tener diabetes descontrolada o sin tratar pone a una persona en gran riesgo de deshidratación. La enfermedad renal también ofrece riesgo, de igual forma aquellas afecciones cuyos medicamentos incrementan la orina. En el caso de las personas que trabajan o se ejercitan fuera de casa, el clima caliente y húmedo incrementa el riesgo de que sufran deshidratación y golpe de calor. Cuando el aire es húmedo, el sudor no puede evaporarse y enfriar a una persona rápido como normalmente ocurre.

Si bien la deshidratación no tiene época del año para estar presente, suele acentuarse en los comienzos de la primavera y la estación del verano, lo cual afecta el rendimiento tanto físico como mental de cualquier persona. Es que la natural pérdida de líquido, por sudoración y orina, se incrementa por las altas temperaturas, siendo importante enfrentarla a tiempo, antes de llegar a la deshidratación.

Causas y síntomas

En cuanto a sus causas, pueden ser diversas, estando entre las más frecuentes la exposición a temperaturas elevadas, el ejercicio intenso y la falta o insuficiente consumo de líquidos.

Es importante tener cuenta cuáles son los principales síntomas de la deshidratación, a los que se deben estar alerta: la sed es el primero, si sentimos sed ya comenzó la deshidratación; continúa la sed intensa y sequedad en la boca, temperatura corporal mayor a 39º, sudoración excesiva, agotamiento o debilidad, dolores de cabeza y/o mareos o desmayos. Asimismo, la piel seca y arrugada, latidos cardíacos rápidos, ojos hundidos, hipertensión arterial y/o orina oscura o nula son indicios para consultar una guardia médica o profesional de confianza.

Los niños tienen que ser hidratados (Imagen ilustrativa).

Por otra parte, los consejos para mantenerse hidratados son varios: beber dos litros de agua diarios (equivalente a ocho vasos), no esperar a sentir sed, porque esta sensación es un mecanismo tardío del organismo para recuperar el líquido corporal, en caso de hacer actividad física lo ideal es sumar medio litro antes y después del ejercicio y beber cada 10 y 15 minutos durante el proceso, acompañar todas las comidas con agua, ya que ayudará a llegar a la cantidad recomendada, ante la sensación de calor se recomienda humedecer las muñecas y la nuca, porque en estas zonas pasan venas y arterias que refrescarán la sangre en circulación, generando alivio y frescura. Es importante beber a conciencia agua, consumir frutas y verduras, que son ricas en agua, vitaminas y minerales y cuyo consumo sirve para mantenerse hidratado o rehidratarse.

Aliado peligroso: golpe de calor

Un aliado de la deshidratación también es el golpe de calor, que, si bien se acrecienta en las épocas de verano, es útil saber cómo actuar cuando convivimos con la alta temperatura y evitar sobresaltos: 1) Hay que evitar salidas y actividades físicas entre las 11 y las 16. 2) Si tiene que salir, procure estar a la sombra. 3) Trate de llevar siempre una botella con agua. 4)
Permanezca en el interior de su domicilio en las habitaciones más frescas. 5) Aun cuando no sienta sed, tome la mayor cantidad de líquido posible, sobre todo agua segura y jugos de fruta fresca. 6) No consuma bebidas alcohólicas, porque alteran la capacidad de respuesta al calor y favorecen la aparición de la deshidratación.

La clave: consumir líquido

El agua representa el 70% del peso de nuestro cuerpo y es un componente esencial, ya que colabora en las funciones de todo el organismo: transporta nutrientes y oxígeno a sus células, regula la temperatura corporal, participa en la eliminación de sustancias tóxicas, colabora en regularizar el tránsito intestinal, entre otras actividades.

Lo cierto, es que, así como es beneficiosa, también la perdemos constantemente: cuando
hacemos ejercicio, cuando sudamos, cuando orinamos e incluso cuando hablamos. A veces,
aunque no lo notemos, estamos perdiendo líquido y por eso es muy importante prestarle atención a la ingesta de agua, aunque no siempre sea en formato puro: el agua que contienen las frutas y verduras, como la lechuga, el tomate o la manzana, es muy beneficiosa, así como el agua gasificada o la soda.

Distinto es el caso de las gaseosas, que por la cantidad de azúcar artificial que contienen no son la mejor bebida para contribuir a la salud, o bien las infusiones con un grado de cafeína o
teína, que tampoco son totalmente beneficiosas para el organismo a la hora de
combatir la deshidratación.

Tratamiento

Si bien es un tema archiconocido desde siempre y más allá del avance de la ciencia, hoy por hoy el único tratamiento eficaz para la deshidratación es la sustitución de los líquidos y de los electrolitos perdidos, y dependerá de la edad, la gravedad de la deshidratación y su causa.

Por ejemplo, en el caso de los bebés y niños que se deshidratan a causa de diarrea, vómitos o fiebre, se suele utilizar una solución de rehidratación de administración oral de venta libre. Estas soluciones contienen agua y sales en cantidades específicas para reponer tanto los líquidos como los electrolitos que perdió una criatura.

En el caso de la mayoría de los adultos que tienen una deshidratación leve a moderada por diarrea, vómitos o fiebre, puede tratar su afección bebiendo más agua u otros líquidos. Aunque hay que tener en cuenta que los jugos de fruta puros y refrescos pueden empeorar la diarrea, con lo cual no son recomendados.

Por otra parte, si una persona trabaja o hace ejercicio al aire libre cuando hace calor o hay humedad, el agua fresca es la mejor opción para hidratarse. También pueden ayudar las bebidas deportivas que contienen electrolitos y una solución de carbohidratos que son conocidas en el mercado.

En tanto, los niños y adultos que presentan deshidratación grave deben recibir tratamiento, por parte de personal de urgencia que acuda en una ambulancia o en una sala de emergencias de un hospital más cercano si es posible.

G.A.

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