La pérdida de un ser querido conlleva un dolor inmenso, pero a veces puede ser un hilo conductor para salvar otras vidas, aunque para esto se necesita que la conciencia y la solidaridad se unan para lograr el milagro de la donación de algún órgano, situación que hace tiempo era complicada, pero que en la actualidad los casos van en aumento.

El realizar un trasplante de órgano trata básicamente de reemplazar uno que se encuentre enfermo, sin posibilidad de recuperación, por otro sano. Es decir, es un tratamiento médico indicado cuando toda otra alternativa para recuperar la salud de un paciente se agotó, y sólo es posible gracias a la voluntad de las personas que dan su consentimiento para la donación.

Donación de órganos: situación nacional

Según el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), 6.946 personas necesitan un órgano en la actualidad para salvar su vida, y 1.116 fue la cantidad de trasplantes realizados en lo que va del año, provenientes de 436 personas que donaron sus órganos.

Es imprescindible fomentar la cultura de la donación de órganos y tejidos para trasplantes, ya que cada donante puede salvar hasta 8 vidas y uno de tejidos puede ayudar hasta a 75 personas.

“Cada día hay mayor conciencia y responsabilidad por parte de la sociedad sobre la trascendencia de ser donante y de la importancia y esperanza que implica para el paciente que lo necesita. Con esta acción se genera un alto nivel de compromiso social. Sin embargo, a pesar de los avances, todavía casi 7.000l personas siguen esperando en nuestro país un trasplante de órgano”, relató la doctora Valeria El Haj (M.N. 99.291).

Compatibilidad en algunos

Es importante tener en cuenta que sólo el 25% de los pacientes que requieren de un trasplante de médula ósea son compatibles con su grupo familiar; el resto debe recurrir a un donante no emparentado, a través de los Registros de Donantes del Mundo.

“Cuantos más donantes inscriptos existan, mayores son las posibilidades para los pacientes de encontrar un donante no emparentado compatible. Las personas que quieran registrarse como donantes de médula ósea deben tener entre 18 y 55 años, pesar más de 50 kilogramos y no tener antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas”, explicó la además directora médica nacional de Ospedyc.

Lo cierto es que actualmente hay más de 37 millones de donantes registrados en todo el mundo. Gracias a los donantes, a la intervención de los profesionales y trabajadores de la salud de todo el país y al trabajo de los organismos provinciales de procuración, esta silenciosa y gigantesca tarea ha llenado de esperanza y calidad de vida a muchos hogares argentinos.

¿Cómo se puede ser donante de órganos?

A la hora de saber quiénes y cómo se pueden donar órganos, los requisitos son los siguientes: todas las personas mayores de 18 años tienen el derecho de manifestar su voluntad de donar órganos, es decir, dejar asentado su deseo respecto del destino de sus órganos y tejidos después de la muerte.

En el momento del fallecimiento, el organismo responsable verificará la última voluntad hacia la donación de órganos. De no existir manifestación expresa, la ley presume que la persona es donante. Dado el contexto actual, el trámite se puede realizar de manera online a través de la aplicación Mi Argentina, por medio de la cual las personas podrán acceder a su credencial digital de expresión de voluntad de donación de órganos y tejidos.

Órganos que más se trasplantan

Cabe destacar que en nuestro país los órganos que se trasplantan son riñón, corazón, pulmón, páncreas, intestino y hígado, en tanto que los tejidos son córneas, válvulas cardíacas, huesos y piel. Además, se pueden trasplantar células progenitoras hematopoyéticas, de médula ósea o sangre periférica, cuya extracción se realiza en vida.

Lo cierto es que se pueden donar órganos en vida: ante una necesidad extrema, frente a la falta de donantes cadavéricos, se plantea la chance del donante vivo, debiendo existir un vínculo familiar de acuerdo con la legislación vigente.

Esta alternativa se refiere al caso de trasplantes renales y hepáticos, ya que el órgano más común que se dona en vida es el riñón, porque una persona puede desarrollar una vida normal con un solo riñón de funcionamiento, en tanto que parte del hígado también puede ser trasplantada.

Donación entre familiares

Por otra parte, la donación de órganos entre familiares está permitida sólo cuando se estima que no afectará la salud del donante y existan perspectivas de éxito para el receptor. Un punto clave es qué ocurre con la persona tras ser trasplantada: una vez recibido el órgano y a fin de evitar el rechazo del organismo, el paciente debe recibir medicamentos (inmunosupresores) para atenuar la respuesta del sistema inmune, que mediante su mecanismo defensivo tiende a destruir todo agente extraño.

¿Qué pasa luego con un trasplantado?

Durante los primeros meses posteriores al trasplante se requiere una relación estrecha con el médico tratante a través de exámenes y revisiones médicas periódicas, siendo sumamente importante el seguimiento estricto de la medicación, así como los cuidados higiénico-dietéticos. Además, hay que controlar periódicamente su tensión arterial, temperatura y peso, y la alimentación debe ser fundamentalmente sana y equilibrada.

¿Cómo encarar la “nueva vida”?

Otro punto importante es que en la etapa postrasplante es recomendable introducir nuevos hábitos saludables y dejar aquellos nocivos, como la mala alimentación, el tabaquismo o el consumo de alcohol, y, sobre todas las cosas, es fundamental iniciar o continuar ejercicios físicos adecuados, con lo cual se puede llevar adelante una vida normal sin problemas.

Finalmente, otra donación vital es la de médula ósea, que significa adquirir un compromiso para toda la vida en todo sentido. Por eso, para convertirse en un donante voluntario, es importante primero saber cuáles son los requisitos que debe cumplir: por ejemplo, hay que tener entre 18 y 55 años, pesar más de 50 kilos y no padecer ninguna enfermedad que pudiera ser transmitida al receptor y ponerlo en riesgo.

Por otro lado, hay que recordar que la donación no es a alguien en particular, sino que es para quien sea compatible y lo necesite en ese momento en cualquier parte del mundo.

Para registrarse, una persona tiene que acercarse a un centro de donante, firmar un consentimiento y donar una unidad de sangre; la información genética queda registrada y ante una necesidad de trasplante compatible se activan los protocolos pertinentes.

La Ley Justina

La muerte de Justina Lo Cane, la chica de 12 años que murió en noviembre de 2017 a la espera de un corazón, fue el motor para que entrase en vigencia el proyecto de ley conocido como “Ley Justina”, que permite que miles de personas podrán recibir una donación.

La ley 27.447 dispone que “toda persona mayor de 18 años” es donante de órganos o tejidos salvo que haya dejado constancia expresa de lo contrario. Así, las personas que deciden no donar sus órganos deben estar inscriptos en un registro de no donantes.

La Ley Justina, un avance en el tema donación (Archivo).

El cambio es vital, ya que con la nueva normativa “toda persona capaz mayor de 18 años puede en forma expresa manifestar su voluntad negativa o afirmativa a la donación de los órganos y tejidos de su propio cuerpo, restringir de un modo específico su voluntad afirmativa de donación a determinados órganos y tejidos y condicionar la finalidad de la voluntad afirmativa de donación a alguno o algunos de los fines previstos en esta ley, implante en seres humanos vivos o con fines de estudio o investigación”.

Otro tema: donación de sangre

Otro problema que enfrenta el sistema médico en la actualidad es el faltante de donantes de sangre en hospitales, que es vital para salvar vidas después de trasplantes o intervenciones quirúrgicas, y con el transcurrir de la pandemia de coronavirus se complicó aún más la donación.

Donación de sangre, otro tema importante para tener conciencia (Imagen ilustrativa).

Cabe destacar que los requisitos para donar sangre son tener entre 18 y 65 años -aunque los menores de 18 pueden donar con la autorización de sus padres o tutores y las personas mayores de 65 deben hacerlo con autorización médica-, gozar de buena salud, pesar 50 kg o más, es importante que desayune sin ingesta de lácteos y/o grasas, tener valores de presión arterial dentro de los límites adecuados, no presentar anemia, no tener fiebre o haber estado enfermo en los últimos 7 días, no haber tenido relaciones sexuales con parejas ocasionales en el último año, no haber usado drogas ilegales, no haberse realizado acupuntura, tatuajes y/o piercing en el último año, no haber sido sometido a cirugías de importancia en el último año y si está tomando alguna medicación o fue sometido a algún procedimiento invasivo, hay que consultar en el Servicio de Hemoterapia para saber si se puede ser donante.

POR G.A.