El alcoholismo y sus consecuencias irreparables
La reciente muerte del astro del fútbol, Diego Maradona, renovó la necesidad de concientizar sobre los peligros que conlleva el exceso de la ingesta de bebidas alcohólicas, que es un factor causal en más de 200 enfermedades.
La reciente muerte del ídolo argentino, Diego Armando Maradona, tras una vida de excesos y una larga lucha contra la última de sus adicciones: el alcohol, renovó la necesidad de concientizar a las personas sobre los peligros derivados de esta enfermedad. La dependencia al alcohol es considerada una patología crónica, progresiva y altamente destructiva, que de no ser tratada a tiempo, puede resultar fatal.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año se producen 3 millones de muertes en el mundo debido al consumo excesivo de alcohol, lo que representa un 5,3% de todas las defunciones.
En la Argentina, las cifras reveladas por el organismo son alarmantes, en 2018 el consumo per cápita alcanzó los 14,6 litros, con un promedio diario de 31,5 gramos, y un aumento considerable proyectado hacia 2025. El consumo desmedido de alcohol puede potenciar el riesgo a desarrollar numerosas enfermedades en el organismo.
Si bien en la causa preliminar determinada por la autopsia realizada a Maradona arrojó que el deceso se produjo por un edema agudo de pulmón secundario e insuficiencia cardiaca crónica reagudizada, el futbolista presentaba factores de riesgo preexistentes que pudieron haber ocasionado un sobre esfuerzo a su corazón, desencadenando el fatal desenlace. Entre estos factores puede mencionarse la obesidad, una posible tensión arterial elevada y potenciales alteraciones de las arterias, que también habrían estado relacionados, en mayor o menor medida, con el consumo de alcohol.
Trastornos derivados
La ingesta excesiva es un factor causal en más de 200 enfermedades, entre las que se destacan: problemas en el hígado, páncreas y estómago, algunos tipos de cáncer (de laringe, esófago o hígado) y enfermedades cardiovasculares (derrames cerebrales o ataques al corazón).
El hígado, cuya función principal consiste en ayudar a procesar alimentos y filtrar sustancias, es uno de los órganos más afectados por el alcohol. Existen tres tipos de daños ocasionados por un consumo mayor de lo que el organismo tolera: el hígado graso, que no produce síntomas pero predispone a la hepatitis; la hepatitis alcohólica, una inflamación del órgano que de ser grave puede ocasionar una insuficiencia hepática; y la cirrosis, una enfermedad crónica que va dañando el tejido hasta impedir la regeneración normal de las células hepáticas. Además, el alcoholismo puede causar alteraciones psiquiátricas, como depresión o ansiedad; disfunciones sexuales y una mayor vulnerabilidad para las enfermedades del tipo infeccioso.

