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Gordofobia: una lucha constante contra la discriminación y la estigmatización

La licenciada en Nutrición, Solana Nacul (M.P. 336), relató que "el propio término autodiscrimina a quien padece obesidad, lo aísla y hasta incluso le genera cierta barrera para poder tratarse, haciéndole creer que es una persona rechazada y no una persona enferma".

A pesar de los tiempos avanzados en los que vivimos con relación a la ciencia o medicina, hay situaciones que todavía “siguen atrasadas” en la consideración de muchos y tiene que ver con los tratos o discriminaciones que suelen recibir algunas personas.

Por ejemplo, desde hace un determinado tiempo se instaló en la sociedad el término “gordofobia” para señalar las situaciones de discriminación y estigmatización de la que suelen ser víctimas personas que también que padecen obesidad. Pero hablar de gordofobia puede bién contribuir a perpetuar una mirada equivocada y alejada de la realidad: que la obesidad es una enfermedad inflamatoria crónica, multicausal, que se puede tratar con resultados exitosos.

Gordofobia: opinión calificada

Por tal motivo, y para aclarar criterios, es que la licenciada en Nutrición, Solana Nacul (M.P. 336), relató que “el propio término autodiscrimina a quien padece obesidad, lo aísla y hasta incluso le genera cierta barrera para poder tratarse, haciéndole creer que es una persona rechazada y no una persona enferma”.

La especialista en este campo agregó que “la persona con obesidad no decide serlo, sino que su cuerpo produce una ganancia de grasa con mayor facilidad, que en una persona que no tiene esta condición patológica”.

 

“Es como hablar de una diabetesfobia o una asmafobia son patologías y tanto las políticas sanitarias, como laborales y sociales, tienen que acompañar para que las personas que las padecen puedan acceder a un tratamiento efectivo”, destacó la nutricionista.

Legislación nacional

En ese sentido, la profesional de la salud hizo hincapié en que la legislación argentina actual permite el acceso y la cobertura del tratamiento adecuado de la obesidad: “Dentro del ámbito social tiene que abrirse fuertemente la posibilidad de que se entienda que es una enfermedad tratable, con una resolución posible desde distintas áreas: nutrición, clínica, quirúrgica, endocrinológica, psicoemocional, de acondicionamiento físico, partiendo del cambio del estilo de vida como eje para mejorar la condición de salud, o bien acceder a la cirugía bariátrica como el método más efectivo para tratar la enfermedad”, argumentó.

Por otra parte, la especialista reconoció que el estigma y la discriminación de las personas con obesidad perduran y se dan no solo en el ámbito social, sino también en el escolar, laboral, médico y hasta en el mismo ámbito familiar. “Las bromas al gordo de la familia, al gordito de la escuela y demás hacen que la persona no pueda introducirse a esto que esta patología y la solución”, lamentó la profesional, quien remarcó de manera categórica: “La discriminación se tiene que terminar”.

¡Cuidado con las redes sociales!

Al mismo tiempo, Nacul evaluó que en la actualidad las redes sociales y los medios de comunicación ponen ejemplos de mujeres u hombres con una estética “casi perfecta”. “Incluso muchas personas que no padecen obesidad creen que tienen que llegar a esos estereotipos propuestos, dejando de lado todos los pilares que hacen alcanzar un estado de salud óptimo”, reflexionó.

“Esa concepción de la belleza está muy relacionada al peso: desde una persona muy delgada hasta una persona con exceso de grasa son miradas como fuera de lo estéticamente correcto”, apuntó la nutricionista, quien comentó que dentro de la oferta de tratamientos para ambos casos “la persona, con la ilusión de lograr esa imagen perfecta, va a acceder a cualquier cosa y a cualquier costo en salud”.

Entender a los demás ante todo

Por eso abogó por promover, también desde el punto de vista estético, una mirada más real. “Sobre todo la persona que padece obesidad debe entender que a través de una eliminación de grasa por una lipotransferencia o una dermolipectomía o por tratamiento con inyecciones, la patología no se trata, si no se tratan los cambios de hábitos”, advirtió.

En tanto, finalizó subrayando que “a la patología hay que humanizarla más. Está al lado nuestro, en la familia, en el trabajo, en la escuela y en el consultorio médico. La sociedad hoy no ayuda, discrimina. Por eso, también es tan importante que en el ámbito médico exista la posibilidad de dar una explicación lógica y sensata de esta enfermedad, que es perfectamente reversible mediante un tratamiento posible de realizar, y exitoso, en el paso a paso transdisciplinario”.

Situaciones desagradables

Otro punto a destacar es que las situaciones discriminatorias derivadas de la gordofobia implican una enorme cantidad de derechos vulnerados y experiencias violentas que atraviesan la vida de las personas gordas, ya que durante la infancia en la escuela, durante la adolescencia, en los boliches, durante la juventud, en la dificultad de conseguir trabajo, el disfrute de una obra de teatro o cine en salas con sillas pequeñas, bares con baños estrechos, tomógrafos solo para personas flacas, consulta médica en una camilla angosta o mismo para ocupar un avión u otro medio de transporte, entre otros ejemplos que hacen de esa persona un estigma importante, ya que son situaciones múltiples y profundamente naturalizadas.

Cuando estas situaciones son problematizadas, suele aparecer como pretexto la preocupación por la salud de la persona gorda, a la persona responsable de la infancia se le sugerirá mejorar la alimentación de su hijo, a la persona joven o adulta que vaya al gimnasio o se alimente distinto.

 

El comentario suele basarse en el peso e implica que la persona debe cambiar, aún sin que la persona haya pedido un consejo, la razón que habilita a darlo es una pretendida búsqueda del “bien” respecto de la salud. Sin embargo, debemos aclarar que no todo el “sobrepeso” se funda en razones alimentarias, ni se disminuye mediante dietas restrictivas, entonces la pregunta es la siguiente: ¿cómo sabemos que la persona gorda está enferma?, ¿estar delgado es sinónimo de estar sano?, ¿podemos afirmar esta asimilación?, con lo cual todos estos discursos estrechos entre el peso y la salud termina exigiendo a todas las personas que se ajusten a un formato corporal que no solo es ideal, sino que muchas veces implica restricciones y sufrimientos peores que los que podrían acarrear aquellos “kilos de más”.

Es por eso que la importancia de desarmar este prejuicio tan instalado, no solo reside en la necesidad de desarticular las prácticas discriminatorias gordofóbicas, sino también en poder liberarnos como sociedad de la atadura de la delgadez como un principal mandato.

Gordofobia: origen y diferencia

El término proviene de la expresión en idioma inglés fat phobia (“fobia a la gordura”), de un estudio llevado a cabo en 1984 por B.E. Robinson, L.C. Bacon y J. O’Reilly en la localidad de Minnesota, que registró actitudes negativas de los ciudadanos hacia la gente gorda. Estas actitudes negativas fueron denominadas fat phobia por los investigadores.

Al enfocarse en las actitudes de la población en general, en lugar del miedo a acumular peso del individuo en particular, identificaron un posible factor etiológico en el desarrollo del miedo a la gordura personal. Hay que saber diferenciarla de la obesofobia, que es referida como pocrescofobia, y es el miedo a subir de peso, fobia al peso o a la grasa, es decir, una percepción sobre la propia corporalidad, la gordofobia, en cambio, es un neologismo que alude al sesgo que padecen las personas que no entran en los estándares normativos de peso o talla corporal, pero es un fenómeno social donde prevalece la percepción ajena.

La importancia y el papel del INADI

Ante este tipo de situaciones, el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) tiene como herramienta la promoción de políticas públicas de reparación, reconocimiento y garantía de goce de los derechos humanos en igualdad y sin discriminación para todas las personas; en especial para quienes son socialmente interpretadas como “alejadas de la norma” y particularmente aquellas con cuerpos no hegemónicos.

“Es así que la propuesta de abordaje parte de la convicción de que toda persona tiene derecho a ser tratada con respeto y dignidad, y debe acceder a todas las posibilidades que estén a su disposición para alcanzar el mayor grado de bienestar y realización posible. Asimismo, toda persona tiene derecho a vivir dignamente y a no ser sometida a tecnologías ni dispositivos que intenten hacerla encajar en moldes ajenos y violentos”, sostiene el organismo nacional.

 

“Con la convicción de aportar en este sentido, y fortaleciendo el respeto hacia todos los cuerpos que bajo el pretexto de la salud aún se enfrentan a la estigmatización, discriminación y exclusión, el INADI asume el compromiso social de transformar las miradas y prácticas discriminatorias para consolidar una sociedad que realmente célebre y ya no reprima la diversidad corporal”, agregó el ente estatal a través del enunciado por el cual suele tratar este tipo de situaciones delicadas.

En tanto, la línea gratuita 168, es el nuevo número de atención para asistir a las víctimas de discriminación, racismo y xenofobia, funcionará todos los días, de 9 a 19 horas, incluyendo sábados, domingos y feriados.

POR G.A.

 

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