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Ludopatía infantojuvenil: una situación que "no es un juego de niños"

Según el informe del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense, el 8,29% de los argentinos apostó online en algún momento de su vida, cifra que se eleva al 12,5% en jóvenes de entre 15 y 24 años.

Aunque parezca un simple “juego de niños”, hay que decir que la ludopatía infantojuvenil no lo es para nada, ya que esta situación, que parece ir en crecimiento en buena parte del mundo, no solo puede ocasionar problemas para los menores, sino también en los hogares donde habitan con sus familias.

Para dar su parecer sobre este preocupante tema, Crónica dialogó con la médica psiquiatra infantojuvenil del Hospital de Clínicas José de San Martín, Silvia Ongini (M.N. 69.218), quien comenzó diciendo que “lo que estanos viendo es que en primer lugar hay una oferta indiscriminada por la edad, o sea los niños están expuestos y tienen acceso a espacios en los cuales se puede hacer apuestas, y un niño va a jugar que es la forma que tienen los niños, naturalmente juegan a todo, porque es la forma de mediatizar la verdad, pero otra cosa es que haya un entrampamiento donde hay un interés del otro lado, en este caso económico, y que también se aprovecha esta ingenuidad en niños, niñas y adolescentes de también de creer en esto que se les promete, que si apostas vas a ganar, en un momento nuestro país donde hay necesidades económicas en muchos hogares y muchos chicos lo escuchan y tiene acceso a estos espacios que prometen lo que no pueden cumplir, pero que les prometen la riqueza, dinero y demás”.

 

“Entonces captan a los niños con estas cuestiones y después bueno, eso es el problema está en esto, los niños van a confiar y acercarse, pero el problema es que hay una oferta sin la mirada del adulto o sin algunos cuidados para que no se pueden acceder a esos lugares niños, niñas y adolescentes, fijémonos que estos sitios están publicitados en partidos de futbol que los miran los niños, entonces es fácil asociar la figura admirada y el producto promocionado”, agregó la profesional.

Problema “nada menor”

Uno de los puntos más importantes es cómo puede terminar esta situación, si es que un menor acaba “debiendo dinero”, y sobre esto, Ongini argumentó que “es muy peligroso y no le damos la dimensión del peligro al que los exponemos, porque es una ventana del mundo (celulares y computadoras) donde ellos no saben bien quién está del otro lado y que acceden a cuestiones en las cuales se ven expuestos a situaciones de riesgo, o sea, el jugar compulsivamente y después tener que conseguir el dinero para poder saldar determinadas cuestiones, esto es entrar en una situación de riesgo, hay otras que lamentablemente vemos cada vez más frecuente que ofrecen plata a cambio de fotos íntimas, y que después lo llevan en escalada y estos chicos que quieren terminar solucionando el problema de la casa o que les creen, son captados por estos intereses espurios que están detrás”.

“O los robos y la culpa que les genera, o sacarle fotos o filmaciones de compañeros en determinadas situaciones porque le van a dar dinero a cambio, entonces esta es la doble estafa, a la confianza y que se está apoyando en las características propias de la infancia de confiar en el adulto, y además de desconocer lo que está detrás de esto, y cuantas veces hemos visto propagandas de sitios de juegos, está todo el día a cualquier hora y en cualquier momento”, suscribió la también presidente de CEPASI (Asociación Civil sin fines de lucro).

Papel de los adultos

Más allá del peligro al cual están expuestos los menores, también hay que resaltar el papel de los padres: “la responsabilidad es total en los adultos, ya que la problemática es que es tan fácil caer o acceder a las víctimas que son los niños, niñas y adolescentes, porque, por un lado, el adulto cuidador no está ayudando al niño, niña y adolescentes al uso adecuado de estos dispositivos digitales que los exponen al mundo donde hay riesgo y, por otro lado, están los asuntos de reglamentaciones o de adecuación de que estos sitios que apuestan no sean tan accesibles”, dijo la especialista.

“Volviendo a los adultos cuidadores que son los que muchas veces cuando damos charlas sobre grooming mostramos fotos donde se muestra la zona de Retiro a las 3 de la mañana, o un deporte del jumping en altura o caminar por un risco y le preguntamos a qué edad dejarían a un hijo en estos lugares, a qué edad dejarías a un chico solo en pleno centro, en Retiro o Constitución, a las 3 de la mañana a qué edad, 4, 5, 6, 7, o 12 años lo dejarías, sin embargo, los dejamos con un celular”, opinó.

 

Según el informe presentado por el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense, el 8,29% de los argentinos apostó online en algún momento de su vida, cifra que se eleva al 12,5% en jóvenes de entre 15 y 24 años, y alcanza el 15,5% en el grupo de 25 a 34 años.

En Argentina, está prohibida la participación de menores de 18 años en plataformas de apuestas online, al igual que en casinos o bingos. Sin embargo, la ludopatía crece a edades cada vez más tempranas, especialmente entre adolescentes, grupo vulnerable que se encuentra en etapa de desarrollo emocional y cognitivo. Las apuestas online tuvieron un crecimiento exponencial desde la pandemia debido a los altos niveles de conectividad, de hecho, aumentaron las plataformas clandestinas y ofertas constantes a través de redes sociales.

 

Ongini finalizó diciendo que “hay pautas de alarma que tiene que tener cualquier padre o madre frente a un niño con el uso de medios digitales, si está demasiado tiempo con esto, si esto lo oculta y no quiere que lo vea nadie lo que está haciendo, si no puede dejar de usar el dispositivo, si ya está interfiriendo en sus otras actividades, si no hace otras cosas que estar con el celular o la computadora es algo que nos tiene que alarmar, porque el menor está inmerso en un mundo virtual del cual la mayoría de los padres no saben que está transitando allí”.

Un campeón en “todo sentido”

Además de Lionel Messi o el propio Ángel Di María, otra de las estrellas futboleras de “La Scalonetta” que se transformaron en un estandarte del seleccionado nacional ha sido el arquero Emiliano “Dibu” Martínez, quien no sólo se convirtió en ídolo por atajar penales y ser figura, sino que en los últimos tiempos realizó una publicidad contra el juego infantil y la ludopatía. 

En la campaña de concientización, se puede apreciar al arquero del Aston Villa sirviéndose un mate, mientras dice que “dos argentinos que se encuentran son dos opiniones encontradas. Para unos el mate es amargo, para otros dulces. Pero si sos menor no podés jugar, eso no se discute”.

 

El asunto es que Martínez participó de esta publicidad para concientizar sobre los riesgos que corren los menores de edad cuando participan en sitios de apuestas online ilegales.

La campaña que lleva adelante una reconocida compañía de azar junto al futbolista argentino tiene el objetivo de que los niños y adolescentes tomen conciencia de que apostar, cuando no se tiene la edad suficiente, puede ser bastante peligroso en varios aspectos de su vida.

Señales para prestar atención

Un tema para los padres es saber si la ludopatía ofrece algún tipo de señal para encarar el tema “a tiempo”, y los entendidos confiaron en que las personas con este trastorno, pueden poner en peligro o perder relaciones con miembros de su familia o amigos por las siguientes razones:

Se distorsiona su pensamiento (negación, confianza excesiva, sentido de poder y control, superstición), mienten repetidamente, presentan un alto grado de competitividad, se muestran inquietos, irritables y ansiosos, se aburren, se distraen fácilmente con trastorno de atención y baja el rendimiento escolar y deportivo.

 

Otras señales es que pueden ser que toleran mal la frustración, tienen una preocupación excesiva por la opinión o aprobación de los demás, muestran una generosidad hasta la extravagancia, no le dan valor al dinero, presentan tasas altas de ideación suicida, piden plata continuamente sin dar justificativo de para qué la necesitan, pasan mucho tiempo conectados a distintas plataformas y ocultan lo que realizan y se acuestan a altas horas de la noche. 

Finalmente, algunos comienzan a faltar al colegio, tienen trastornos en el sueño, trastornos del estado de ánimo y se aíslan, dejan de compartir con amigos tiempo y actividades a diferencia de antes.

POR G.A.

 

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