Una verdadera película de amor y vocación, de eso se trata la vida de Karina Salazar, una argentina que viajó a Suiza por su pareja, pero encontró un camino de vida que recorrió. Ahora, es la estrella de los funerales, aunque también es escritora y especialista en vinos. La historia de esta argentina que se fue a vivir a Suiza y consiguió un insólito trabajo es totalmente atrapante.

Oriunda de San Telmo, esta mujer comenzó con la organización de bodas en el año 1999, “cuando nadie sabía muy bien lo que era una wedding planner”, dijo al medio El Día, de La Plata. 

Karina en el aeropuerto de Ezeiza.

 

En paralelo, estudiaba alemán y frecuentaba los “room de chats” con gente que vivía en Alemania, Austria y Suiza. Y ahí, encontró el amor, “chateando”. 

Karina conoció a su -ahora- exmarido, un suizo con el que empezó una ida y venida de mensajes. Con el correr de las semanas todo se tornó más serio, hubo visitas de él a la Argentina, y la pareja se consolidó

A los seis meses, ella viajó a Suiza con pasajes de vuelta para tres meses. Sin embargo, nunca los tomó: ya en Lucerna, su ex le propuso casamiento al poco tiempo, y ella aceptó. “Estaba muy arropada por la familia de él, y a pesar de que todo el mundo dice que los suizos son fríos, la familia era excelente, me mataba de risa y eran muy buena gente, protectora”, sostuvo, a la idea de cambiar completamente de vida. 

La mujer, rápidamente, se integró al mundo laboral. “Por esa cosa latina que todos tenemos, a los meses yo ya tenía seis alumnos a los que les daba clases de español. Puse cartelitos en los bares y así empecé”, sostuvo, al tiempo que comentó varios trabajos que tuvo, como asistente en una trading española, en un banco, y como gerente administrativa y de marketing de una financiera.

En paralelo al trabajo, Karina no perdía el tiempo. “Acá, con un solo laburo, si tenés estudios, te alcanza y te sobra porque te pagan muy bien. Algunos con el tiempo libre miran la tele y otros hacen deporte: yo elegí ponerme a estudiar”, confesó. 

 

La música volvió a ponerse en su camino

En sus horas muertas, decidió tomar clases de canto. Con algo de experiencia, ya que había participado en un coro de iglesia cuando todavía vivía en Buenos Aires, logró profesionalizarse de la mano de varios maestros suizos y algunos del Colón. 

Karina, en este marco, vivió un año particular: tras separarse de su exmarido, decidió tomarse un año sabático y profesionalizarse en Argentina. Cuando volvió a Europa, renunció a la financiera y empezó a hacer conciertos, que la catapultaron para otros eventos: “Los clientes que me habían contratado para cantar en eventos normales, me empezaron a contratar para otro tipo de eventos, como funerales”.

Sobre estas iniciativas, comentó que el repertorio se basa en los gustos del difunto, el cual muchas veces deja detallado en su testamento. “La gente no se va triste, se va alegre”, reconoce sobre la experiencia tras cantar en un funeral, aunque también lo hace en casamientos. 

Nuevo rumbo en su camino

Lejos de quedarse estancada, Karina comenzó a planificar degustaciones de vino, del cual es apasionada. Y a esto, le sumó la música: “Si eran vinos alemanes, cantaba arias de ‘La Flauta Mágica’, por ejemplo”. 

En este sentido, nació De Mendoza con Amor. A partir de sus experiencias con los vinos en Suiza y como presidenta de la Asociación Amigos del Vino argentino, escribió este libro que es el primero de una decena que lleva publicados, todos de distintos géneros y temáticas. 

Todas sus publicaciones se encuentran disponibles en el sitio web karina-salazar.com. Están traducidas y se pueden conseguir en el país. 

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