El 5 de marzo de 2004, el país se vio conmocionado al escuchar la dura noticia de la muerte de un joven periodista que a sus 33 años logró convertirse en una de las caras más conocidas del medio, revolucionando la manera de comunicar noticias por televisión con un estilo que hasta el día de hoy es utilizado en las pantallas argentinas. ¿Quién fue Juan Castro? Conocé su trágica historia de vida.

Castro nació el 13 de enero de 1971 en Parque Patricios, Ciudad de Buenos Aires, y desde chiquito tenía una clara meta: volverse conocido. A la hora de elegir una carrera, el joven se inclinó por el periodismo y comenzó a atender teléfonos en Feedback, el programa de Mario Pergolini y Ari Paluch en Rock & Pop, una radio que se encontraba en el medio de revolucionar su fórmula para una nueva era de radiofonía.

Su talento era tan grande que a los 17 años ya tenía un puesto como productor en "Malas compañías", comenzando así un envidiable paso por el periodismo argentino. Su salto a la televisión llegaría pocos años después, gracias a un trabajo práctico para la carrera de locución en el ISER que terminó vendiendo a América TV.

Antes de terminar la secundaria, Castro ya tenía un puesto en la radio Rock & Pop.

Con su estilo comunicativo directo y su versatilidad, Castro comenzó a instalarse como una de las caras reconocibles de la televisión argentina: primero participó en "Crema americana" para luego estar presente en el noticiero de Telefe, en ese entonces el canal de mayor audiencia en Argentina. Entre sus coberturas más destacadas, se recuerda la de la entrega de la 66.ª edición de los Premios Óscar en 1994 y la del atentado de Oklahoma City, Estados Unidos, en 1995.

Con su fama en ascenso pronto se le abrió la oportunidad de conducir su propio ciclo: "Zoo. Las fieras están sueltas", junto a Dolores Cahen D’Anvers por la pantalla de América. Con más libertad creativa, Castró aprovechó su tiempo en pantalla para llevar una cámara a los sectores más marginales de la sociedad, hablando de manera abierta y en un formato revolucionario de drogas, marginalidad, discriminación, sexualidad y más

Los temas tratados en Zoo crearon polémica y convocaron mensajes de desaprobación por el sector más conservador de la sociedad argentina; pero el éxito del ciclo fue innegable, y Castro continuó haciendo olas en cada esfera que tocaba.

Sexualidad y Kaos

 

 

En septiembre de 2001, Juan sorprendió con sus declaraciones en la revista El Planeta Urbano al admitir su homosexualidad. "Viví durante muchos años rápido mi vida. Ahora estoy en un parate de trabajo y creo que no lo tenía pensado declararlo en esa revista, El Planeta Urbano, que me gustan los hombres" confesó.

Añadió: "Llegué a un momento de maduración en el cual no tenía que ser un secreto ni yo sentía que fuera algo que estaba mal en mí lo que hacía entre cuatro paredes de mi dormitorio y porque también se me cantó decirlo. Lo que generó en los otros es un tema de los otros. Lo que más me gustó fue que esta semana mi viejo me llamó y me dijo: vos sos un valiente".

 

 

 

 

 

La sexualidad de Castro pronto se convirtió en un tema de conversación, pero la mayoría de sus relaciones se mantuvieron en secreto hasta después de su muerte. El periodista tuvo una breve, pero intensa relación con un joven Ricardo Fort, con quien llegó a compartir departamento en los 6 meses que estuvieron juntos, y también habría estado en pareja con el cantante Ricky Martin.

Para comienzos de la década del 2000, Juan Castro había logrado posicionarse como uno de los periodistas más interesantes que ofrecía la radio y la televisión. Su éxito más grande, y el último programa que conduciría, fue "Kaos en la ciudad", con producción de Endemol. Siguiendo la tendencia de Castro a llevar al público a los sectores más oscurecidos de la sociedad, el ciclo nocturno veía al periodista caminar las calles de Buenos Aires para entrevistar a personas de toda posición socioeconómica.

"Kaos en la ciudad" llegó a superar en rating al "Videomatch" de Marcelo Tinelli.

Kaos fue una apuesta arriesgada: Castro y sus colaboradores grabaron los primeros cuatro programas de manera gratuita, prometiendo demostrar a la productora que podían alcanzar el alto nivel de rating requerido para justificar una inversión. La primera emisión registró un promedio de 23 puntos de rating, que se mantuvo durante los dos años que el programa estuvo al aire.

No obstante, mientras el famoso periodista escalaba hacia el pico de su profesión con entrevistas y contenidos innovadores, su vida privada se oscurecía cada vez más debido a las alucinaciones y delirios provocados por la cocaína y otros estupefacientes que consumió desde su adolescencia, y que finalmente lo llevaron a tocar fondo el 5 de marzo del 2004. 

Adicciones y fantasmas

Juan Castro falleció a los 33 años, con una brillante carrera por delante.

Castro llevaba años luchando contra sus problemas de adicción: en julio del 2003, debió ser internado en el sanatorio Otamendi por un cuadro derivado de su adicción. La prensa cubrió el hecho, que fue presentado como estrés. El 7 de agosto, frente a las cámaras de Kaos, Castro admitió su adicción a las drogas: "Estuve dando un par de vueltas por el infierno y pensaba que podía salir de ahí cuando yo quería. Sin embargo, muchas veces me descubrí a mí mismo nuevamente envuelto en las llamas".

En ese infierno en el que vivió durante tantos años en el seno de su intimidad, se convirtió en una persona paranoica que sufría alucinaciones cada vez más fuertes, y que hasta lo hicieron beber veneno cuando se imaginó poseído por ratas, o rociarse con champú porque sintió el cuerpo lleno de piojos. Pesadillas recurrentes que solo parecía controlar gracias a su trabajo.

Los últimos días de su vida transcurrieron entre la euforia y la profunda depresión. En febrero de 2004, su pareja, Luis Pavesio, logró que el centro de internaciones donde tuvo que ser ingresado de urgencia le firmara la salida, pese a no tener el alta médica, con la excusa de que necesitaba trabajar.

Pavesio fue la última pareja de Castro, y el último en verlo con vida.

El 2 de marzo a las 6 de la tarde, Castro llegó a su casa de El Salvador 4753. El 4 viajaría al exterior, porque preparaba la nueva temporada de Kaos. Además, consideraba la oferta para conducir el programa "Cadena de favores", mientras pensaba hacer teatro o dirigir una película. Vivía lleno de proyectos, pero sus "demonios", como él le decía, fueron más fuertes, y esa jornada estaba solo en su departamento.

Nadie supo explicar por qué no lo acompañaba su asistente terapéutica, e incluso sus familiares acusaron a su psiquiatra, Rubén Lezcano, por abandono de persona. Aquella tarde, Juan rompió dos televisores, un equipo de audio, arrancó cortinas y gritó. Finalmente, Castro cayó desde el primer piso del edificio. Sufrió muchas lesiones, la más complicada siendo un traumatismo craneoencefálico grave.

Luego de varios días en terapia intensiva, en la madrugada del viernes 5 de marzo del 2004, el cuerpo no respondió más, y Juan Castro sucumbió a un paro cardíaco. Por decisión familiar no se realizó velatorio, y amigos y fans lo despidieron en el Cementerio de la Chacarita. Hasta el día de hoy, su estilo periodístico puede observarse en las pantallas de la televisión argentina.

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