AMIA, a 30 años: así fue la espectacular cobertura de Diario Crónica y Crónica TV
El 18 de julio de 1994 se movilizó el mundo con el atentado. El canal tuvo las primeras imágenes. Transmitió 109 horas de corrido, en vivo. Y el diario, un histórico despliegue de páginas y fotos, con las ediciones Matutinas, Quinta y Sexta. En esta nota, homenaje a todos los que hicieron y hacen posible que Crónica siga siendo una marca indeleble en el periodismo.
Por Hugo Ferrer
El reloj del 18 de julio de 1994 dejó grabado a fuego este horario: 9:53.
En la mesa ovalada de la redacción de Crónica TV, en Riobamba 280, Mario Gavilán lideraba la reunión de producción. El director del canal, junto a los productores y cronistas repasaban el sumario de notas del día. En la conducción, Rosanna González y Gustavo Chapur, con Claudio Orellano en la lectura de las placas. Crónica TV tenía apenas siete meses de vida.
En la redacción del diario Crónica, Juan de Garay 130, ya se trabajaba en la edición Quinta del diario, con la dirección de Mario Alberto “Manzanita” Fernández. Alrededor de las 14 ya estaría impresa y en la calle. Además de Firme junto al pueblo tenía otro slogan: El diario argentino líder en primicias y fotografías.
“¡Terrible!” Esa fue la primera palabra que dijo Mariano Biasatti, el primero que llegó a la Amia. Su relato e imágenes en Crónica TV dieron la magnitud de la tragedia. 30 años después, le dijo a Crónica: “Aquella mañana del lunes la otra noticia importante, después del Mundial que ganó Brasil, fue que en el Sanatorio Anchorena estaba internado el Polaco Goyeneche. Fuimos con el camarógrafo Rubén Molina y el ayudante Giardini por una nota a la Ex Penitenciaría en la calle Viamonte, entre Cerrito y Libertad. Estábamos esperando en el auto con la radio muy alta. No escuchamos la explosión. Me llamaron desde el canal y nos mandaron a cubrir. Fuimos por la avenida Córdoba. Dejamos el auto estacionado cerca del Hospital de Clínicas. Me bajé con la cámara encendida, algo que siempre nos decían Héctor Ricardo García y Mario Gavilán. Entramos por la calle Pasteur. Ya era un caos. Gritos, gritos. Un horror. Había heridos, llantos, todo muy doloroso. Fue la misma imagen que dos años antes habíamos visto en la embajada de Israel. Fue grabar constantemente. Llamé por teléfono a la redacción. Prácticamente en Crónica se hizo un puente aéreo con los motociclistas que iban y venían a buscar los casetes Beta. En Crónica TV, con tan pocos meses de vida, los seis equipos de la calle y el móvil coincidían en un mismo destino. Después de un día tan tremendo, cuando a la noche llegué a mi casa, me puse a llorar. No podía creer que alguien haya hecho semejante a otros seres humanos.”
La productora Silvina Dell'isola se emociona al hablar con Crónica: “Atendí en el control a Mariano cuando avisó lo que había grabado. Fue conmovedor. Luego esas imágenes dieron vuelta al mundo.”
Javier Díaz, ya estaba en la calle: “Estuve en el primer móvil en vivo que llegó al lugar. Llegamos 10.10 con el Móvil 4. Estábamos en 9 de Julio y Libertador para hacer una nota y nos mandaron ‘urgente porque explotó una caldera en un edificio cerca del Hospital de Clínicas’. Salimos por la 9 de julio. Córdoba ya estaba cortada para el tránsito. Sólo bomberos y ambulancias. Nos metimos igual y no paramos en ningún semáforo. Entramos de contramano por Pasteur mientras toda la gente corría en sentido contrario pidiéndonos que nos vayamos porque ‘habían metido una bomba en la Amia.’ El chofer del móvil buscó una terraza para instalar la microonda y ayudé a tirar cables hasta la vereda de enfrente de Amia. Pedazos de cuerpos, el olor a amonal, roturas en edificios y la sangre en la calle. Impresionante. A 30 años, siento que éramos inigualables. Queríamos ganarle no sólo a la competencia, sino que queríamos llegar antes que la policía, que la ambulancia. Los dos motociclistas iban y venían y nos traían otros casetes al móvil para que lo ‘disparáramos’ y mostrar que teníamos otra cámara. Hacía siete meses que habíamos empezado en el Canal, ¡imagínate como estábamos! Todavía, no sé porqué, siento el olor, como al amonal. Hay algo en algún lugar en la calle o los autos o algo que me hace sentirlo. Chapur, así rememora a Crónica lo que vivió: “Hacía solo 7 meses que había tenido el honor de inaugurar la pantalla de Crónica. Ese 18 de julio, como un día más, arranqué a las 6. A las 9.53 la explosión hizo vibrar los decorados en Riobamba 280. Estábamos cerca. El horror estaba a unos pasos. Leer la placa roja fue una sensación de espanto y perplejidad, y luego las ganas de salir corriendo del estudio para ayudar a remover los escombros. Nunca dejamos de transmitir en vivo y en directo, día y noche, escombro por escombro, celebrando cada sobreviviente, llorando cada víctima, con testimonios que hoy son historia. Gritos, sangre, ambulancias, gente aturdida deambulando, tierra arrasada. Cada 18 de julio vuelven esas imágenes que ya forman parte de la construcción de nuestra memoria colectiva.” Para Rosanna González, “fue una hermosa época en donde todo estaba por crearse.Y con esa cobertura Crónica TV marcó que sería imparable.” Claudio Negrete era uno de los integrantes de aquella reunión de producción. “Escuchamos la radio de la policía alertando de una explosión en Once. Yo también estuve en el piso. Fue conmovedor. No lo podíamos creer.”
Juan Pablo Guerri, hoy le muestra a Crónica una foto con el fondo del edificio actual de la Amia. “Empecé con la cobertura en el Hospital de Clínicas. Luego pasé, pasamos, la noche entera en vivo frente a la Amia, desde la terraza de un edificio. Había que llegar entre escaleras, llenas de vidrios, paredes caídas. Que nuestra voz pudiera romper la tarea inquebrantable de rescatistas entre escombros y tristezas ponía en su lugar al periodismo. La transmisión en directo toda la noche era la esperanza de que a cada grito de silencio, que relatábamos en un tono similar al que usamos al hablar al oído, hubieran exclamaciones de una felicidad mínima pero trascendente: salvar una vida... ¡Que se pudiera escuchar una voz entre tanto dolor! De esos escombros y gracias a los músculos, empeño y conocimiento de profesionales y voluntarios, se había llegado hasta Jacobo Chemahuel. Su voz se oía en la calle Pasteur y retumbaba en todos los corazones. ‘Vamos a salir, muchachos’, decía. Desgraciadamente murió días después en el Hospital de Clínicas.”
En relación a esta historia del rescate Claudio Orellano le dijo a Crónica lo que provocó ese momento: la conmoción de la cronista María Inés ´Mané’ Cristante en el lugar y de Mario Zorzoli en el estudio. “Fue tal el impacto que el director de cámaras Jerry Regada “ponchó” a todos. Ese llanto conmovió a la audiencia. Más de 300 llamadas. Nos decían: ‘Estamos llorando con ustedes’. Muchos se acuerdan de mí también por mi risa, pero muchos me hablan por el llanto de aquel día. La Amia fue una transmisión de 109 horas de corrido.”
En el diario Crónica, los fotógrafos mandaban sus rollos en blanco y negro. Los redactores le daban forma a los títulos, textos, historias. La Quinta edición fue histórica, inolvidable. A horas del atentado, ya estaba en la calle. Tapa y ocho páginas. El título: El horror estalló en Once, Volaron la Amia: numerosos muertos. En la imágen, seis personas. Ayudando, mirando, respirando vida entre tanto dolor. En el epígrafe: Tras la explosión del coche - bomba, los sobrevivientes recorren los escombros con desesperación, conmovidos. El atentado sacudió la Argentina. En las primeras páginas, fotos exclusivas, títulos cortos e impactantes. A lo Crónica. Y en la contratapa, La Pavada (no se levantaba ni por la tragedia más tremenda): Marcela Tinayre, la heredera, y su hijo, el pequeño Ignacio, están en Paris (Mirtha Legrand y Daniel Tinayre le regalaron las vacaciones), Susana esperaba a Brigitte Bardot y Frank Sinatra y Alberto Cormillot le da trabajo a los gorditos (SIC).
La edición matutina del martes 19 con 12 páginas. Más despliegue, más cobertura. Otro atentado contra el judaísmo; más de 30 muertos, el título de tapa con fotos de las que habló el mundo. Además, en la portada, la promoción de la colección “Mi perro, mi amigo”.
En la del miércoles 20, Con los 77 desaparecidos llegarían a más de 100 los muertos y la historia de Jacobo Chemanuel, 31 horas bajo los escombros…y ¡vive!; además, La “supersecretaría” creada por “decretazo”.
Las ediciones de Crónica aún son una reliquia periodística. Despliegue, fotos, textos. Los miles de lectores querían ver, tocar, lo que habían escuchado en la radio (Carlos Bianco, de Radio Mitre, fue el primero en salir al aire con su relato inolvidable) y la televisión (Crónica TV había mostrado las primeras imágenes).
Sin mensajes de textos, sin Whatsapp, sin los smartphones, sin las “mochilas” para salir en vivo desde dónde sea, se hacía igual periodismo. La pasión, intacta. Como hace 30 años, Crónica, siempre.

