MEMORIA

El papa Francisco recibió a la nieta de una víctima de Astiz y habló sobre los diputados libertarios que visitaron a los genocidas presos

El sumo Pontífice se reunió con la nieta de Esther Balestrino de Careaga, víctima de los vuelos de la muerte. Tras el encuentro, el Instituto Espacio para la Memoria difundió un comunicado. 

El papa Francisco recibió el miércoles pasado en Roma a Anita Fernández, hija de Ana María Careaga, secuestrada cuando estaba embarazada, y nieta de Esther Balestrino de Careaga, víctima en los vuelos de la muerte. En este marco, habló sobre la visita de diputados libertarios a represores en el penal de Ezeiza.

No aflojen, conserven la memoria de lo que han recibido, no solo de las ideas sino de los testimonios. Ese es el mensaje que les doy en este día”, dijo el Sumo Pontífice en un video difundido tras el encuentro en la residencia de Santa Marta. 

El Instituto Espacio para la Memoria compartió un comunicado luego de la charla en el que revelan que Francisco “le manifestó que se había enterado de que unos diputados habían visitado a Astiz, que estaban queriendo que no estuvieran presos y que eso era algo muy peligroso”.

El Instituto consideró que las palabras de Jorge Bergoglio fueron “una clara respuesta a la ofensiva contra la memoria”, en referencia a la visita de los diputados Lourdes Arrieta, Beltrán Bénedit, María Fernanda Araujo, Guillermo Montenegro y Alida Ferreyra, a condenados por delitos de lesa humanidad que se encuentran presos en la cárcel de Ezeiza.

En la entrevista Francisco también “recordó con admiración a su amiga y compañera Esther Balestrino de Careaga -quien fue su jefa en un laboratorio de análisis clínicos-, y dijo que de ella había aprendido su amplitud política, entre otras palabras afectuosas”.

El encuentro con Fernández ocurre en medio de la controversia por la visita a los genocidas presos, entre los cuales se encontraba Astiz, que tuvo un rol clave en el secuestro de personas que luego fueron arrojados vivos al mar, en el operativo macabro conocido como “vuelos de la muerte”.

 

El entonces teniente de fragata Astiz había simulado ser hermano de un desaparecido y durante meses se infiltró entre las Madres de Plaza de Mayo que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz, del barrio porteño de San Cristóbal. Finalmente, participó del secuestro de tres madres, entre las que estaba Esther Ballestrino de Careaga y dos monjas francesas.

Ana María Careaga es la tercera hija de Esther y tenía 16 años cuando se llevaron a su madre.

 

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