¡Alerta amarilla con la hepatitis C!

Crónica Salud ATENCIÓN. Los médicos buscan que los tratamientos estén al “alcance de todos”

La hepatitis C sigue siendo un tema que preocupa a los médicos. De hecho, los especialistas manifes- taron la importancia de que los pacientes, sin distinción, puedan ser detectados, tratados y curados por este virus, algo que en la ac- tualidad es posible pero que era casi impensado hace pocos años para enfermedades crónicas y complejas como esta.

Para todas y todos

“El acceso a la cura debe ser univer- sal, tal como indican el Ministerio de Salud y las sociedades médicas en la Argentina. Es inaceptable que el paciente deba esperar hasta que su hígado empeore. Podemos curar el virus, que no sólo mata por en- fermedad hepática, sino también por manifestaciones extrahepáticas como la diabetes y la enfermedad cardiovascular. El daño producido muchas veces no es reparable y en estos tiempos donde decimos que es más importante el valor de la vida que el valor del mercado, es paradójico que esto ocurra”, ex- plicó el doctor Esteban González Ballerga (MN 78.316 y jefe del consultorio externo de Gastroen- terología del Hospital de Clínicas José de San Martín).

Los riesgos

Las probabilidades de permitir que el virus siga dañando el híga- do son el potencial desarrollo de cáncer, cirrosis, insuficiencia he- pática y necesidad de trasplante. “¿De qué sirve curarle la hepatitis C a una persona cuando su esta- do de salud general ya esté tan deteriorado? Tenemos una opor- tunidad única, hoy, con aquellos pacientes con los que estamos a tiempo de mejorarles la salud futura y prevenir complicaciones graves”, subrayó el especialista. En nuestro país, se estima que al- rededor de un 0,5% de la pobla- ción está infectada con el virus de la hepatitis C, sobre todo adultos mayores de 40 años, porque son quienes más pudieron haber esta- do expuestos al virus cuando este no se conocía o no se tomaban las medidas necesarias para prevenir su transmisión. Con los medicamen- tos actuales, que son comprimidos orales, prácticamente sin efectos ad- versos, se cura cerca del 98% de los pacientes en 8 o 12 semanas.

Sin restricciones

Para el profesional, “en lugar de restringir el acceso a la medica- ción, como sabemos que en oca- siones sucede con algunos presta- dores de salud, deberíamos estar redoblando los esfuerzos para de- tectar más pacientes y para curar a quienes ya tienen diagnóstico. De esa manera, vamos a cambiarles la vida, a prevenir la circulación vi- ral en lo inmediato y a evitar una situación de salud pública insoste- nible en los próximos años”. “En ausencia de síntomas o de enfermedad, es infrecuente ir al hepatólogo, al gastroenterólogo o al infectólogo, que somos quienes estamos más atentos a la epide- mia de hepatitis C. Por eso, debe- mos compartir esta preocupación a otras especialidades para que piensen en este virus al ver a sus pacientes, para que les indiquen el testeo y así detectar más casos”, agregó González Ballerga.

Hígado graso

Otro de los temas es la “epide- mia silenciosa” de hígado graso, una condición asociada al so- brepeso y obesidad, la vida se- dentaria y la falta de chequeos de salud. Consiste en la acu- mulación de tejido graso en el hígado. Este cuadro está convir- tiéndose en una creciente causa de insuficiencia hepática y nece- sidad de trasplante. “Aquí vuelve a ser crítico el tra- bajo interdisciplinario, porque la persona no suele ir al hepató- logo o al gastroenterólogo para realizarse controles. Sin embargo, visita al cardiólogo, ginecólogo o endocrinólogo. Esas especialida- des podrían adoptar una mirada integral de los pacientes y pedir- les estudios de diagnóstico de este tipo y, luego, en caso de ser necesario, derivar a los pacientes a otros especialistas para realizar abordajes interdisciplinarios”, re- marcó el galeno.

Esta nota habla de: