Con apenas 22 años, el joven se ha convertido en un emblema de la ciudad de Junín, cuyos ciudadanos reconocen el esfuerzo que hizo para no rendirse en lo que fue una larga lucha burocrática.

Mariana Sánchez, su mamá, aseguró: “Quiere trabajar hasta los fines de semana, siempre busca quedarse un rato más”. Desde aquel 19 de junio, el joven cumple 30 horas semanales en el cuartel de Junín, aunque sus funciones habían comenzado hace tres años, cuando “el jefe que estaba antiguamente le permitía acceder, siempre supervisándolo, y así fue adquiriendo los conocimientos. Le enseñaron el manejo de la vocación y estaban interesados en contar con él”, explicó su mamá.

Su vida no sólo pasa por un cuartel de bomberos, porque Álvaro, desde pequeño, se dedica también a la equitación, disciplina con la que logró numerosos reconocimientos.

En noviembre pasado, el joven ganó la medalla de oro en adiestramiento de tabla A en Santa Fe y logró el pasaje para el Nacional de Olimpíadas Especiales que se disputará el próximo año y que podría habilitarlo a disputar el Mundial. Además, Álvaro también se desempeña en salto y lo hace “con gente convencional, sin ningún privilegio”, cerró Mariana