Las horas de los días en confinamiento parecen correr más lento. En el tiempo libre dentro de casa que presenta esta nueva realidad, no es tan fácil esquivar esa sensación de aburrimiento. Entre las posibles soluciones a este dilema, hay una que predomina: la comida.

Controlar las emociones

El combo es atractivo, primero se elige un menú y se pone en práctica la receta para luego degustar lo que se preparó. Si bien este proceso no tiene nada malo, se puede transformar en un problema cuando es la única forma de pasar el tiempo.

El problema se agranda cuando las cantidades y la frecuencia aumentan sin control. Para evitar estos desbordes hay que comprender cómo y qué los dispara.

Las emociones se vuelven protagonistas. Tenemos que aceptar aquello que nos pasa y va floreciendo, y tratar de no volcarlo y traducirlo en comida. Calmarnos con cosas que nos hagan bien, porque de lo contrario le estaremos enseñando al cerebro a comer cada vez que hay una emoción que nos perturba, poniendo comida en la boca cuando el cuerpo no la necesita”, explica Agustina Murcho (M.N. 7888), licenciada en Nutrición y creadora de @nutricion.ag.

Errores comunes

También se puede producir el caso contrario, cuando por miedo a subir de peso se reduce el aporte de calorías, causando una falta de nutrientes fundamentales durante esta etapa. “A veces uno piensa que al estar encerrados no tenemos que comer ciertos alimentos, como por ejemplo los hidratos de carbono. Pero, al restringirlos, el cuerpo los va a pedir, desencadenando en atracón o en picoteo. Esto, sumado a que emocionalmente estamos movilizados y terminaremos comiendo mucho más, con más emociones que nos desagradan, con culpa y aumentando de peso justamente por haber querido bajar restringiendo”, advierte Murcho.

En el tiempo que dure el confinamiento para los grupos indicados, no es saludable agregar otra preocupación al contexto, y menos cuando se trata de subir o bajar algunos kilos. No obstante, sí hay que estar atentos a los excesos constantes que pueden provocar dependencia o consecuencias en la salud.