Por Gabriel Arias
salud@cronica.com.ar

Durante los primeros meses de vida, los bebés no solamente requieren de caricias, mimos y muchísimo amor. Esos pequeños seres recién nacidos requieren imperiosamente que los adultos los atiendan y protejan sus necesidades básicas para poder completar con éxito sus funciones psicocognitivas de adaptación al medio, luego de nueve meses en los cuales fue su mamá quien naturalmente se ocupó de todo.

Así, aquel proceso madurativo inicial recibe el nombre de “exogestación”, y suele extenderse desde el mismo nacimiento hasta que el pequeño pueda dominar medianamente bien sus espacios más cercanos, lo que suele ocurrir entre los 6 y 10 meses de edad.

Estas experiencias tempranas tienen una enorme influencia sobre el cerebro de ese pequeño ser, a través de la denominada plasticidad neuronal, que permite la adaptación al medio externo. Si bien este proceso dura gran parte de la vida, es fundamental en los primeros dos años. Es por todo eso que la licenciada Claudia Carissimo (M.N. 41.102 y psicóloga perinatal en Neonatología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina de Buenos Aires), delineó un cúmulo de interrogantes que existen en la importancia entre un bebé y su entorno, que componen mamá, papá y el resto del núcleo familiar.

Palabra autorizada

A la hora de saber qué es la exogestación, la facultativa relató que “durante este período, a nivel neurológico, el niño desarrolla su motricidad, la interacción social y emocional, mientras que el sistema nervioso central se prepara y adecua para mejorar la visión, la audición, la motricidad fina y gruesa, el aprendizaje por ensayo y error, el equilibrio y la estabilidad. Por otro lado, las características del contacto afectivo sientan las bases de las respuestas individuales empáticas (capacidad de percibir lo que siente otra persona). Además, se fortalece el apego seguro, que es la intensa necesidad de cercanía que requerimos las personas para poder regular nuestras necesidades biológicas y emocionales. Esto ayuda a que padres e hijos aprendan a comunicarse con más fluidez y versatilidad”.

Importancia del vínculo

Durante el cuidado íntimo y cercano, la madre se ve inmersa en un período de intensas demandas, tales como la lactancia exclusiva o mixta y el cuidado de su hijo/a, que la ocuparán la mayor parte del día. En esta particular etapa, se debe tener en cuenta que ella atraviesa adaptaciones tanto físicas como psicohormonales, por lo que es de gran importancia que pueda también contar con otra persona que aliviane y contenga la situación.

Esta figura de sostén que acompaña a la unión madre-hijo puede ser a partir de la pareja, de un familiar cercano, o de una persona del entorno designada con anterioridad. Y la primordial tarea es cuidar el entorno para que la relación entre ambos sea la adecuada en un contexto favorecedor, mediante el apoyo emocional e instrumental que requiere la dinámica de la crianza. Cuanto más segura se sienta una madre, mejor podrá desplegar sus habilidades amorosas y confiar en sus propias decisiones.

Cabe destacar que las madres necesitan del apoyo, sostén y compañía de sus parejas a la hora del nacimiento y durante la exogestación, asumiendo conjuntamente las tareas en el cuidado del bebé. Sin embargo, por lo general, este aspecto no es tan tenido en cuenta, por lo que las parejas deben volver a las tareas laborales a los pocos días o en forma demasiado precoz.

En la actualidad que estamos atravesando, algunas corrientes de cambio consideran las propias necesidades de los padres o parejas a la hora de tener un hijo, y mediante la extensión de licencias por nacimiento (el tiempo varía según la ley de cada país) permiten ajustarse no sólo psicológica sino familiarmente a esta nueva fase en sus vidas.

Nueva manera de crianza

Con el paso de los años han aparecido nuevas técnicas en el campo de la crianza y una de ellas se denomina “slow parenting”, o crianza de la simplicidad, y se trata de una nueva modalidad que pone énfasis en considerar y respetar los tiempos adecuados para cada proceso, destacando la importancia de valorar la calidad de cada etapa por sobre su duración. También propone el fortalecimiento del vínculo con los cuidadores primarios del bebé, entendiendo que es fundamental para la constitución subjetiva infantil.

Acompañamiento hospitalario

En el caso de hospitalizaciones, es importante que la pareja (o algún familiar que ejerza la función parental) esté presente acompañando los cuidados del bebé en la unidad neonatal, ya que incluso el prematuro extremo está ávido de contacto.

Este es un ámbito que de por sí genera una grado alto de ansiedad y preocupación, que podría trasladarse al pequeño. La necesidad de compañía es innata en nuestra especie y mientras un bebé lucha por su vida es fundamental, y también un derecho, que esté acompañado por su familia todo el tiempo.

Así, es importante tener en cuenta todo este tipo de puntos ya que todo lo que el bebé pueda ir adquiriendo desde el comienzo, lo marcará de alguna manera pensando en el futuro. Si se producen dudas al respecto, lo mejor es poder concertar una entrevista o cita con algún profesional para poder saber todo acerca de este tema, ya que una buena orientación de un galeno muchas veces es de gran ayuda para los padres de una criatura.

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