Por Ricardo Filighera
@Rfilighera

Para Marilina Ross se trató de un episodio, más que histórico, emotivo, y que dejó una marca potente en su vida. Los recuerdos surgen a flor de piel y se instalan en el corazón y la memoria de la artista, que compartió con Crónica aquel episodio de particular magnitud para los argentinos.

-¿Cómo fue la partida del charter?

-"Como te imaginarás la expectativa y la ansiedad eran muy grandes. Se trataba nada menos que traer de vuelta al país al Gerenal Perón después de 18 años de proscripción. Yo iba con Juan Carlos Gené, compañero del grupo Gente de Teatro, y Chunchuna Villafañe, querida compañera modelo y actriz. Ya desde Ezeiza la emoción crecía al encontrarme con el padre Carlos Mugica con quien me unía una gran relación y con Leonardo Favio, compañero, actor y director".

-¿Qué recordás del encuentro con el general en Italia?

-"Fue en el Grand Hotel de Roma, y nos hicieron formar una fila para ir a saludar a Perón. Yo veía que a todos les daba la mano y pensé cómo haría yo, ya que mi mano estaba dentro de un yeso que me cubría de los hombros hasta la cintura. Cuando llegué frente a él le mostré mi dificultad y él abriéndo sus brazos me dijo: '¿Pero qué le ha pasado m’hija?' y me estrechó en un abrazo... Quedé temblando y no recuerdo si le conté que casi me caigo de un trapecio, en realidad no recuerdo más nada de ese momento".

-¿Qué impresión te dejó?

-"Muy simpático y afectuoso".

-¿Les dijo algo en especial?

-"Nos agradeció el estar allí".

-¿Recordás con quién compartiste ubicación en el charter?

-"Estuve sentada con el padre Mugica y el padre Bernaza".

-¿Alguna anécdota especial del viaje?

-"Recuerdo una misa que dio el padre Mugica en el Vaticano, me contó lo que le había costado encontrar un altar que no tuviera tanta pompa, más sencillo, pero lo encontró entrando a la derecha. Fue muy conmovedor".

-¿Alguien animaba en forma especial el vuelo?

-"Perón estaba en primera clase y nosotros en turista. No lo vimos. En un momento apareció Hector Cámpora y nos agradeció a uno por uno el hecho de estar allí. Se hablaba cómo sería la llegada, alguien propuso hacer dos hileras para que él pasara, alguien comentaba que había mucha gente armada a bordo. Se empezó a sentir temor e inquietud. En un momento nos informaron que el avión había entrado en cielo argentino. Y todos nos pusimos a cantar el Himno. Fue muy emocionante ese momento".

-Cuando llegaron a Ezeiza, ¿compartieron algún momento más con Perón?

-"Cuando el avión estaba ya sobrevolando Ezeiza, yo miraba por la ventanilla los bosques por donde emergía entre los árboles mucha gente con banderas saludando al avión. Pero al carretear en la pista vi soldados cuerpo a tierra apuntando al avión con metralletas. Allí recuerdo que sentí muchos nervios. Aterrizamos en orden y a nosotros nos subieron a un colectivo, donde estuvimos como dos horas. Sin saber qué estaba pasando. Nunca tuvimos encuentro con el General".

-El día era lluvioso y quedó registrada para siempre la postal de Rucci con su paraguas protegiendo a Perón.

-"Eso lo vi en los diarios".

-¿Qué expectativa de país se cernía con la llegada de Perón? ¿Tenías muchos sueños por realizar?

-"Una gran esperanza. Volví a ver al General en la casa de Gaspar Campos, muy cordial y divertido contó el chiste del loro que termina con 'Y ya ve... otra vez en el quilombo!', mientras la multitud llenaba de alegría y cánticos todo Vicente Lopez. Y todo el país, y la Patria Grande también".

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