Por Karina Limura
paranormales@cronica.com

Problablemente el parque de diversiones más embrujado del mundo sea el de Lake Shawnee, y se encuentra en la ciudad de Kegley, en Virginia Occidental, de los Estados Unidos. Méritos no le faltan.

Las atracciones se inauguraron en 1926, con pomposidad y a la espera de ser una verdadera novedad que, para esos tiempos, fue furor. Empero, después pasaron cosas, no todas buenas y 40 años más tarde finalmente cerró sus puertas al registrar varias muertes por los continuos accidentes que se produjeron en el lugar.

El lugar es famoso por los eventos paranormales que ocurren, y por una larga historia de violencia y accidentes fatales. Probablemente, los orígenes de tantas desgracias habría que buscarlos en que dicho predio había sido siglos atrás un cementerio indio.

Dime dónde te asientas...

Para entender lo que quizá haya motivado una serie de desgracias posteriores, hay que ir para atrás en la historia del lugar. Todo comenzó con los indios Shawnee, una tribu que habitaba en la región que algún día sería Virginia del Oeste, y que decidieron ocupar las costas del lago que luego llevó el nombre de la tribu, para crear un cementerio.

Los arqueólogos e historiadores locales señalan que es muy posible que en el lugar todavía se encuentren más de tres mil cuerpos enterrados bajo el parque y en los campos vecinos, donde hay construidas casas de familia que también pertenecieron a esos indígenas.

Siempre los colonos

Allá por 1775, dos años antes del inicio de la revolución americana, la familia de apellido Clay llegó a Virginia y construyó una pequeña granja en el borde del lago, sobre tierras que años antes habian sido utilizadas como parte del cementerio indio.

Al ocurrir esto, los shawnee, habitantes ancestrales del lugar se sintieron ofendidos por la perturbación de sus tierras, que consideraban sagradas, por lo que decidieron pedirle a la nueva familia que se retirase del lugar.

A pesar de las diversas súplicas de los shawnee, el patriarca de la familia, Mitchell Clay, hizo odos sordos a los pedidos y continuó con su vida como si nada ocurriese.

Lo concreto es que hasta la actualidad no se sabe muy bien qué fue lo que ocurrió en esa región, si fueron los mismo shawnee o una tribu rival, pero lo cierto es que en agosto de 1783 un grupo importante de guerreros nativos invadió la granja Clay mientras Mitchell estaba en un viaje de cacería, estando así su familia desprotegida.

Al llegar al lugar, el padre de familia observó que mataron a dos de sus hijos de una forma brutal, los apuñalaron y le arrancaron el cuero cabelludo para llevárselo como trofeo y prueba de lo que habían hecho. Asimismo, al hijo mayor lo secuestraron, lo llevaron al bosque y lo ataron a un palo poniendo alrededor un rejunte de madera seca para quemarlo.

Al ver el trágico final que tuvo su familia, Mitchell Clay reunió rápidamente a un grupo de colonos que también estaban poblando el lugar y fue a cazar a los shawnee que vivían en la localidad.

La conclusión fue de esperarse: mataron a la mayoría. Al saber estas razones, tanto los nativos como los colonos decidieron durante muchos años evitar la construcción de inmuebles en donde anteriormente se encontraba la granja de la familia.

Se creía que la zona no solo estaba llena de espíritus fantasmales; sino también de energías negativas que hacían muy hostil a todo ese sitio.

Y llegó el parque

Dejando de lado la leyenda de las supersticiones rurales, en 1926 la tierra la compró un empresario local, de nombre Conley T. Snidow, quien creyó que la ribera del lago sería un lugar excelente para construir un parque de diversiones para que las familias de los trabajadores que comenzaban a llegar a la región de Virginia del Oeste, que era muy famosa por sus minas de carbón, tuvieran una forma de entretenerse, y para él constituirua un gran negocio.

Desde sus mismos inicios, el parque contaba con los juegos de diversiones mecánios básicos y esenciales para que los ciudadanos del lugar pudieran pasar un tiempo en familia.

Columpios circulares, la rueda de la fortuna y un estanque acondicionado para nadar y pescar, eran las principales atracciones del lugar, aparte de la consabida kermes que se armaban alrededor de las diversiones principales, y que entregaba premios para atraer a los visitantes.

 

Bien floreciente

Además, pocos días después de ver que la gente asistía al lugar y le gustaba mucho pasar tiempo allí, añadieron un salón de baile, puestos de comida y una piscina.

Fue tal el éxito que tuvo entre los habitantes que allá por el 1950, el parque ya contaba juegos eléctricos con autos chocadores, una montaña rusa y hasta botes de pedales para el estanque y el lago.

Con la renovación del lugar, el cambio de gente, la inversión constante en la ampliación del parque, parecía que la superstición de los fantasmas y las energías negativas finalmente habían desaparecido, ya que no había un fin de semana que el Shawnee Lake no estuviera colmado de familias tanto del pueblo como de condados cercanos.

Comienzan los problemas

La felicidad en las tierras duraría poco, porque a mediados de los años ´50 una nena que se encontraba en los columpios circulares, falleció por un incidente bastante inusual: un camión que estaba manejando en reversa no vio o no pudo frenar al llegar a los columpios, y el vehículo estrelló de lleno contra el cuerpo de la pequeña, al atravesar la trayectoria del juego y provocar que la pequeña falleciera en el acto.

Al pasar los años, el accidente había quedado en la historia pero aun así, no se pensó en alguna maldición o hecho paranormal, todos consideraron al accidente como un error humano y nada más.

Por eso mismo, las familias siguieron disfrutando de las atracciones del parque, en especial los fines de semana cuando las visitas eran realmente numerosas y las colas para disfrutar de los juegos hablaban de un éxito comercial.

Otra tragedia

Sin embargo, el accidente fatal de la niña no iba a ser la única tragedia que se iba a vivir en el lugar. Sucedió que en 1966 desapareció un nene de 11 años en el parque, y después de una intensa búsqueda, una semana más tarde unos lugareños encontraron el cadáver putrefacto en el fondo del estanque para pescar.

En ese momento, los propietarios del lugar señalaron que el niño se encontraba nadando en lo profundo del lago y repentinamente su brazo se atascó en una pipa de drenado y se ahogó al no poder sacarla a tiempo. Poco después y tras conocerse la segunda muerte, el dueño del parque decidió cerrar el lugar, dejando abandonadas las atracciones.

Cierre y voces

Pasaron los días y las semanas, y con el tiempo las estructuras metálicas comenzó a oxidarse y a formar parte del bosque, y avanzó inexorable sobre el lugar, que quedó abandonado durante años. Sin embargo, en 1985 unos empresarios se interesaron en el lugar y se decidieron a comprar el parque con la intención de convertirlo en una campamento con cabañas de pesca.

Sin embargo, aunque el predio cambió de manos en varias oportunidades, nadie logró cambiar la escenografía en la cual los juegos continúan siendo dominados por la vegetación, mientras que los pocos que se arriman a visitarlos, han denunciado voces y ruidos extraños, que los asustan y espantan con la misma rapidez que llegan.

Vivencias Paranormales

Desde que el parque quedó cerrado primero parcialmente, y luego definitivamente, las personas que volvieron al lugar para rememorar recuerdos o simplemente ver como se encontraba no la pasaron bien. Varios de los visitantes reportaron una amplia gama de situaciones inexplicables.

Muchos vivían una sensación de persecución y se sentían observados al entrar al parque, otros tenían ataques de pánico y una sensación de fatalidad al acercarse a los columpios. Además, describieron que se sentía como si alguien apoyara sus manos en los hombros, eran empujados o golpeados por fuerzas no físicas y los objetos se veían moverse solos.

Estos eran los fenómenos paranormales más nombrados por las personas que asistieron al lugar y salieron asustados, pero no era lo único que se vivía.

Sombras que rondan y se ocultan entre juegos, columpios que se mueven solos, sombras que se ocultan entre los juegos, apariciones del tamaño de nenes entre los pastizales y juegos mecánicos, sonido de risas infantiles, hasta se llegaron a registrar voces electrónicas entre lo que se escuchaba decir "por favor, váyanse","No", "No hablaré" y la voz de una menor que parece susurrar "estoy en los columpios".

Todas estas son las situaciones que las personas que asistieron al lugar detallan que sucede allí. Según detalla el dueño del parque y algunos visitantes, el fantasma más activo es el de una pequeña que aparece cerca de los columpios. Todos describen a la chiquita con un vestido rosa manchado de sangre seca, con una expresión sombría en el rostro y el poder de paralizar a quien la mira a los ojos.

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