No es un día cualquiera: bien se sabe la reputación de los martes 13, y muchísimas personas sobrellevan ante esta fecha un temor ingobernable, casi una fobia. Ahora bien. ¿De dónde proviene este tradicional miedo? ¿Cuáles son sus orígenes, las causas que lo hacen efectivo? Queda claro que no es un asunto nuevo, ni de un lugar del mundo en particular: el martes 13 tiene mala fama en las culturas más diversas, y desde tiempos inmemoriales. Hoy se podrán escuchar los tradicionales "martes, no te cases ni te embarques", tal vez con el añadido "ni de tu casa te apartes", o en poblaciones rurales "martes, ni hijo cases ni cochino mates", o el más complejo "martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases ni tu ropa cortes".

La verdadera -y supuesta- causa de la mala suerte es el número 13. Al respecto, hay distintas versiones: trece eran las personas que participaron de la última cena antes de la muerte de Cristo; trece eran también los espíritus malignos de las leyendas nórdicas; en el capítulo 13 del Apocalipsis, se habla del diablo y las explicaciones con el número trece por delante siguen. Y cada cual podrá decidir cuán en serio toma estas advertencias, o calcular cuántas veces en su vida un martes 13 fue especialmente malo o, por el contrario, sorpresivamente bueno. Ahora bien, en materia estadística, tomando el presente año y los ¡A casarse con el 63! tres anteriores, el análisis arroja un empate en cuatro veces entre los ambos más salidores en esta fecha. Y uno de ellos resulta más que paradójico: es el 63, el casamiento, algo que según la creencia popular no debería hacerse. ¡Creer o reventar!, el número en cuestión salió dos veces en septiembre y otra en diciembre de 2016, más una en marzo del presente año.

El restante ambo más redituable es el 80, la bocha, con el que muchos cobraron ídem, y en una de esas se repite la historia en el día de hoy. Y siguiendo con los datos sugestivos, este ambo tuvo el mismo derrotero del anterior citado, es decir salió en cantidad los mismos meses de 2016, y le agregó otro impacto en octubre de 2015.

Del rastreo surge que en tres oportunidades aparecieron el 36 (la manteca), 39 (la lluvia), 40 (el cura), 56 (la caída) y el 89 (la rata), a los que se debería considerar también como factibles a la hora de las posturas. ¡Más que nunca, que haya suerte en este día tan particular! Muy estrechamente relacionado con esto último, en el escolaso no habría que tener miedo (el 90) de efectuar algunas apuestas y "darle para adelante". El número por antonomasia a considerar es el 13 (la yeta), pero también es factible el 17 (la desgracia), aunque algunos van más allá de lo tradicional y eligen el 94 (el funebrero).
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