Por Florencia Bombini
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En el menú de un restaurante, de una confitería, en el listado de gustos de una heladería, o en la carta de un hotel se puede encontrar el símbolo internacional conocido como la espiga barrada, que indica que esos lugares son aptos para personas celíacas dado que ofrecen productos sin contenido de gluten.

Es una imagen que se puede percibir cada vez más seguido, y mientras cualquier persona pasa de largo esa parte del menú, para otros es un punto más que importante dado que le permite compartir una cena o un helado sin problemas.

En el marco del Día Internacional del Celíaco, que se conmemoró el pasado 5 de mayo, los especialistas advirtieron sobre este trastorno que está considerado como la enfermedad crónica intestinal más frecuente en Argentina y que puede afectar a uno de cada 100 habitantes.

En tanto, en los niños, la prevalencia es mayor: uno de cada 79. Además, las estadísticas indican que por cada celíaco diagnosticado en el país, hay otros ocho que aún no lo saben y por ello resulta de vital importancia resaltar los síntomas y las características de este trastorno digestivo.

¿De qué se trata?
Primero hay que saber que la celiaquía es la intolerancia permanente al gluten, que es un conjunto de proteínas presentes en el trigo, avena, cebada y centeno (lo que se conoce generalmente como TACC) y productos derivados de esos cuatro cereales. Esta enfermedad crónica se presenta sobre todo en personas que tienen predisposición genética a padecerla. Por ello, cuando un paciente confirma el diagnóstico, sesuele indagar indagar en el resto de los miembros de su grupo familiar de primer grado (padres, hermanos e hijos).

En este grupo, la prevalencia oscila entre el 5 al 15 por ciento y la enfermedad puede permanecer de forma asintomática. Además, los números indican que la incidencia es mayor en mujeres que en varones.

“El diagnóstico puede confirmarse en cualquier momento de la vida, desde la lactancia hasta la adultez, y tienen mayor predisposición de ser celíacas las personas con algún antecedente familiar que ya padezca esta intolerancia”, destacó Silvia Vera Tapia, presidente de la Asociación Celíaca Argentina, institución que desde hace 40 años vela por los derechos de los celíacos.

Además, la especialista sostuvo que una vez que se diagnostica la intolerancia al gluten, se debe confirmar con un examen de sangre, solicitando los anticuerpos antitransglutaminasa y por último una endoscopia digestiva y biopsia duodenales. Si se detecta una atrofia vellositaria, el intestino no tiene capacidad para absorber minerales, vitaminas o alimentos en general. En este caso se produce una respuesta autoinmune a un antígeno externo como el gluten.

Síntomas
Según indicó la profesional Silvia Vera Tapia, pueden ser muy variados y no siempre se los asocia directamente con la enfermedad. Los tradicionales, y más frecuentes en los niños, son diarrea crónica, distensión abdominal, pérdida de peso y desnutrición. Pero también existen otros que pueden dar algún indicio de la enfermedad, como anemias sin otra causa, talla baja, trastornos del esmalte dental, aftas recurrentes, dermatitis herpetiforme, entre otros.

Al respecto, la doctora María Valeria El Haj, Directora Médica de Vittal, expresó que “es esencial aprender a leer lo que expresa nuestro organismo y acudir a controles periódicos ya que en la celiaquía, como en la mayoría de las enfermedades, la detección temprana y el tratamiento oportuno revisten una importancia fundamental para evitar complicaciones secundarias”.

Tratamiento

“Seguir una dieta libre de gluten es la única manera de tratarla, pero, además de la alimentación adecuada, se recomienda tener precaución con los medicamentos y los productos de cuidado corporal y bucal”, agregó la presidente de la Asociación Celíaca Argentina, Silvia Vera Tapia. Respecto a la alimentación, la especialista advirtió que el hecho de no cumplir con una dieta estricta libre de gluten, sin transgresiones y de por vida, puede ocasionar complicaciones en el organismo.

Se estima que los pacientes adultos consiguen la mejoría de los síntomas a partir de las dos semanas, la normalización serológica entre los seis y 12 meses de tratamiento y la recuperación histológica a los dos años aproximadamente. Además, los hábitos familiares suelen jugar un papel muy importante en la conducta alimenticia de la persona que padece celiaquía.

“Con referencia al consumo en el hogar, muchas veces lo familiares tienden a consumir también alimentos libres de gluten, no solo para acompañar, sino por precaución para evitar la contaminación cruzada”, explicó Vera Tapia al respecto.

Más allá de los alimentos, es importante prestarles atención a los medicamentos que, dentro de sus excipientes, pueden contener gluten, así como algunos productos de higiene y cuidado personal, dado que pueden generar algún tipo de reacción en la piel de las personas celíacas. Entonces, es muy importante leer las etiquetas de todos los productos, sean alimenticios, de higiene o medicamentos. También es fundamental mantener una dieta adecuada y equilibrada a la vez y contar con la compañía de los otros integrantes de la familia.

¿Cómo manejarse a la hora de cocinar?
Las personas que padecen celiaquía han incorporado una serie de hábitos para poder cumplir con una dieta libre de gluten y no ocasionar imprevistos en el organismo. Para ello, los especialistas brindaron ciertas recomendaciones, sobre todo, para las personas que fueron diagnosticadas recientemente.

En primer lugar, es importante prestar atención a las etiquetas: el gluten está presente en la mayoría de los alimentos utilizados a diario, incluidos los aderezos para ensaladas, los caldos en cubitos y otros condimentos. Entonces, hay que asegurarse que los productos lleven el sello “Sin TACC”.

En segundo lugar, es recomendable evitar la contaminación cruzada. Esto quiere decir que hay que asegurarse de extremar la limpieza al cocinar, removiendo cualquier resto de migas en la mesa o en los utensilios. Otro punto importante es utilizar cubiertos de metal, plástico o silicona, debido a que los de madera pueden absorber partículas de gluten.

Almacenar separadamente los productos sin TACC y tenerlos siempre identificados es otra cuestión a tener en cuenta. Otro consejo tiene que ver con evitar utilizar procesadora para la cocina diaria, ya que el gluten puede alojarse en sus recovecos. Se puede optar por mezclar, batir y picar a mano, cubriendo placas y tarteras con papel de aluminio para evitar la contaminación cruzada.

Un mal que afecta al bolsillo
Los productos que no contienen gluten suelen ser más caros que los tradicionales, según confirmaron la mayoría de las personas en un sondeo sobre los alimentos sin TACC, en el marco del Día Internacional de la Celiaquía.

La encuesta, realizada por la consultora TrialPanel, indica que el seis por ciento de las personas consultadas declaró ser celíaca, mientras que el siete por ciento afirmó seguir una dieta libre de gluten y un 33 por ciento lo hace a veces.

En relación a los productos, el 30% sostuvo que es bastante o muy difícil encontrar alimentos aptos para celíacos, mientras que el 48% opinó que es complicado y al 15% no le parece dificultoso. Respecto a los precios, el 98% de las personas consultadas estuvo de acuerdo en que estos productos son más caros: el 39% afirmó que cuestan un poco más, el 37% dijo que salen el doble y el 22% más del doble.

Las dietéticas (88%) y los supermercados (70%) fueron los canales más mencionados para comprar productos de este estilo. Además, la mitad de los entrevistados sostuvo que no conoce tiendas exclusivas o especializadas en el tema, ni tampoco sabe que hay productos de higiene personal sin TACC.

A su vez, el 38% de los consultados afirma que la cantidad de locales gastronómicos con comidas aptas para celíacos también aumentaron en el último tiempo, mientras que un 25 por ciento declaró lo contrario. Más allá de algunas diferencias, la mayoría estuvo de acuerdo en que los productos libres de gluten generan un problema para el bolsillo del consumidor

FUENTE: Asoc. Celíaca Arg/Vittal