Conocé al parapsicólogo de los famosos
CRÓNICA FENÓMENOS PARANORMALES ANTICIPO EXCLUSIVO La historia de vida de Alejandro Morgan, el hombre con el don de radiestesia y el péndulo.
Por Marco Bustamente
paranormal@cronica.com.ar
Ingresar al universo de Alejandro Morgan es como poner un pie en el limbo que existe entre el mundo terrenal y otros espacios de conciencia, incomprensibles para la gran mayoría de las personas. Llegamos a su lugar de trabajo en el barrio de Saavedra y nos encontramos con un sitio amplio, luminoso, con una suave y agradable fragancia a incienso. Habíamos acordado una nota para esta edición del suplemento paranormal de Crónica y, paralelamente, una larga entrevista para la versión televisiva que se emite en Crónica HD los domingos a las 20. Lo que sigue es un resumen de la conversación con el especialista que se convirtió en el "parapsicólogo de los famosos".
Rosa, la maravillosa
Si hay una persona que marcó de niño a Alejandro Morgan, esa fue su abuela: Rosa. Ella le enseñó que las energías, los espíritus y las entidades existen realmente. Nos cuenta el parapsicólogo que desde muy chico tuvo la posibilidad de verla y entender el mundo fascinante que nos rodea. Las interminables horas de charla fueron quedando grabadas a fuego en su joven mente.
Morgan recuerda como si fuera hoy que vivían en El Palomar y mucha gente iba a visitar a su abuela. Atendía infinidad de casos. Las personas llegaban de todas partes con dramas amorosos, limpiezas energéticas de casas o a buscar soluciones por problemas laborales. Era un lugar muy precario, con techo de chapa y piso de portland. Sobre el método de adivinación, nos cuenta que utilizaba la lectura de la yerba. Según cómo flotaban los palillos en el agua recién servida, la anciana indicaba cuál era el trabajo o el daño espiritual. El famoso parapsicólogo nos revela un dato por demás interesante: al parecer “el don” pasa de generación en generación. La madre no se dedicó a estos temas pero el sí. Morgan asegura que su abuela lo eligió a él para seguir con su misión y ayudar a las personas.
Para muestra, solo hace falta un botón, toda su vida fue deportista, llegó a desempeñarse como futbolista profesional, arquero para ser exactos. Aprovechando el “don” de su abuela, la consultó sobre su destino en ese ámbito. Ella le dijo que solo iba a firmar un contrato y que ahí su carrera se terminaba; así ocurrió, firmó su primer contrato deportivo y después nada. Él aclara que no hay ninguna cosa rara ni sobrenatural en eso, que solo estaba predestinado a otra cosa. Doña Rosa tenía razón.
Historias al límite
Antes de ser conocido en la televisión, Morgan vivió un par de experiencias que lo pusieron a prueba. Una preparación de la sintonía fina podríamos decir, hechos que lo marcaron de por vida. “A los 13 años me cruzo con un amigo, Roberto, ocurrió en la calle al mediodía. Esa noche, mientras hacía los deberes del colegio escucho las sirenas de los bomberos. Alzo la vista y veo parado al lado mío a ese muchacho mirándome. Solté todo y me fui a dormir con mi madre. Al otro día me enteré de que había fallecido”.
Poco tiempo después, “a los 16 años, me pasa algo muy fuerte, la pérdida de mi abuela, Rosa. Cuando estoy llegando a mi casa, la veo acostada y le doy un beso porque tenía el presentimiento de que podía ser el último. Al otro día, mi abuela había muerto”.
El péndulo
Si vamos a las definiciones estrictas, el péndulo es un instrumento que sirve de conexión entre el inconsciente y el consciente. Físicamente no es más que un peso en la punta de un hilo flexible y resistente.
Pero para Morgan es mucho más que eso. Con el tiempo se convirtió en una extensión de sí mismo. “A los 15 años conocí la radiestesia, el péndulo. Es algo fascinante, apasionante, con esta herramienta puedo localizar las energías, tanto en una casa como en un estadio deportivo. En su momento pude determinar que la cancha de River tenía un daño espiritual. Dije en que lugar estaba ubicado y pude realizar un trabajo para liberar todo lo oscuro qué tenía la zona. Cada movimiento del péndulo quiere decir algo, es atrapante”.
La historia de Morgan daría para escribir una decena de libros, la antorcha que le pasó su abuela hace tantos años la lleva más que dignamente. El amor por lo sobrenatural se ve reflejado en los ojos y en sus actitudes.

