Equinoterapia: un método cada vez más utilizado
CRÓNICA SALUD Una manera original de superar varias dolencias, con la asistencia de un caballo y una adecuada supervisión.
Por Gabriel Arias
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Desde siempre, se ha creado una suerte de disyuntiva a la hora de saber “quién es el mejor amigo del hombre”, porque algunos dicen que es el perro, pero muchos otros se atreven a mencionar que el más noble es el caballo. Lo cierto es que ambos son grandes aliados, aunque uno de estos queridos representantes del reino animal, el equino, ha logrado mejorar la calidad de vida de las personas a través de un tratamiento especial: la equinoterapia. En ese contexto, y si bien este tipo de terapia con caballos lleva algunos años en el país, se puede decir que es una práctica a la cual se la puede definir de historia más reciente, si se la compara con otras de más larga data, pero a pesar de su “juventud” ha logrado resultados fantásticos con personas de todas las edades, y variadas dificultades a vencer.
Palabra autorizada
Celeste Alvarez Gómez, instructora de Equinoterapia del Hípico San Isidro, dio una cabal definición de lo que significa este método de tratamiento que incluye a los nobles equinos: “Es una terapia asistida por caballos en la cual se usa al animal como un instrumento para el tratamiento del paciente, en realidad se destacan tres puntos importantes, que es el movimiento del caballo, el desplazamiento que produce una estimulación motora en el paciente, después la parte corporal, ya que el tamaño, fuerza y calor corporal del caballo inducen a toda la parte sensorial del paciente, y el comportamiento y carácter del caballo también ayuda a la parte psicológica y social del paciente”.
A la hora de saber qué edades pueden acceder a esta terapia, Gómez indica que “no hay límites de edad, el caballo es terapéutico para cualquier persona. En los discapacitados, lo que hacemos es mejorarles la calidad de vida porque no cura, la discapacidad no es una enfermedad, por lo tanto no la podemos curar, entonces la persona discapacitada tiene muchas terapias como fonoaudiología, kinesiología, terapia ocupacional, y nosotros lo que hacemos es complementar su vida respecto a las terapias”. Y agrega: “El caballo tiene muchos efectos y los terapistas nos comentan que nosotros en pocas sesiones de equinoterapia logramos lo que a ellos les cuesta mucho más en un consultorio. También trabajamos en un marco rodeado de naturaleza con un ser vivo con el cual los chicos interactúan, además el caballo es un animal muy noble y a los chicos les gusta y la parte física donde todo es postural, articular, muscular y sensorial, trabaja porque el caballo genera estímulos con el movimiento. También trabamos con abuelos de 85 años y bebés de un año y medio, con lo cual no hay restricción en cuanto a la edad”.
Mejores resultados
Lo concreto y real es que está comprobado que la equinoterapia puede ayudar en casos como parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, trastorno de la conducta, trastorno del habla, síndrome de Asperger, discapacidades cromosómicas, mal de Parkinson, Alzheimer, obesidad, depresión y diversos problemas psiquiátricos, entre otros.
Con respecto a la terapia y sus resultados, la instructora fundamenta sus logros al explicar que “es muy efectivo y los padres (en el caso de niños) lo notan a corto plazo, es bueno porque el caballo genera estímulos a través del movimiento y ritmicidad en su paso. El paciente se sienta en la parte más baja del lomo del caballo centrado sobre su columna, alineada al caballo, el animal al caminar genera un movimiento tridimensional, entonces en los pacientes con problemas motores y físicos, sienten que el caballo al caminar ese movimiento simule nuestro caminar, todo el movimiento que se ejerce en la cadera de rotación y angular, es el mismo que cuando nosotros caminamos, entonces trabajan todos los músculos. Todo ese estímulo llega a los músculos, venas, huesos y hace que la parte neuronal se active, llega información a un músculo que el chico no utilizaba”.
Cómo debe ser el animal
Consultada sobre cómo tiene que ser el animal para formar parte de esta terapia (en cuanto a edad y porte físico), la instructora da conceptos claros. “Tiene que ser un caballo no muy alto, tiene que tener una frecuencia de 60 a 90 pasos por minuto, tiene que ser un caballo muy manso de carácter. Tratamos de entrenarlos diariamente, se los varea, que significa que al animal se lo entrena para que esté sin ganas y luego se lo entrena con pelotas, aros. Tiene que ser un animal dócil y de un tamaño mediano porque al trabajar al lado de un chico, necesitamos que esté cerca nuestro, y si fuera un caballo alto no lo podemos asistir y más que nada por la frecuencia del paso. No importa si es macho o hembra y sí deben ser animales maduros, porque los jóvenes tienen otro temperamento, más brioso”.
Según el predio en donde se realice la equinoterapia, las sesiones pueden variar en el tiempo, ya que algunas son de media hora, otras de 45 minutos y existen las que llegan a la hora según el tipo de patología y necesidad del paciente que está realizando la terapia. Finalmente, la instructora indica que, “mientras más estímulos tengan los chicos, más van a avanzar en el tratamiento. Es ideal que pudieran montar todo el día, lo cual mejoraría notablemente su calidad de vida. En nuestro país hay cientos de escuelas de equinoterapia y hay un movimiento para que se legisle a nivel nacional, porque esta actividad es muy importante y está demostrado que ayuda a todas las edades y condiciones”.
Claves para entender mejor de qué se trata
1) No hay edad límite para someterse a esta terapia.
2) El desplazamiento, calor y comportamiento del caballo son claves para la terapia.
3) La equinoterapia no cura, mejora la calidad de vida.
4) Entre las enfermedades en las cuales se practica está la parálisis cerebral, autismo, Parkinson, Alzheimer o diversos trastornos.
5) El animal no debe ser alto, pero sí maduro y dócil.
6) El movimiento del caballo estimula al paciente de manera sensorial y neuronal.
7) Las sesiones van desde los 30 minutos hasta la hora.
8) Lo ideal es realizar esta terapia al menos dos veces por semana.

