¿Qué es la fibromialgia juvenil?
Crónica Salud Se trata de una enfermedad dolorosa que ataca de igual manera a niños y jóvenes. ¿Cómo se detecta y se trata?
Una de las enfermedades que suele atacar a los niños y adolescentes es la fibromialgia juvenil (FMJ), que puede afectar la vida diaria de una persona en todo sentido, pero que cuenta con un efectivo tratamiento. La presencia de dolor músculo-esquelético (DME) difuso que permanece por espacio de 3 meses o más, y que puede asociarse a cefaleas, fatiga crónica, dolor abdominal, sensación de entumecimiento, ansiedad y alteraciones en el sueño, son los síntomas manifestados por los jóvenes que padecen esta enfermedad.
¿Cómo se manifiesta?
“Su aparición se puede atribuir a una desregulación de los receptores del dolor a nivel del sistema nervioso central, que aumentan su transmisión y percepción, como así también a factores emocionales”, afirmó la Dra. Stella Maris Garay (M.P. 14.455 y especialista en Reumatología Pediátrica).
Según la médica, el dolor persistente es referido por los pacientes “como de grado moderado a severo, interfiriendo en las actividades de la vida diaria, alterando el estado funcional y psicológico, el rendimiento escolar y el desenvolvimiento social”. Si bien no hay datos de prevalencia en nuestro país, es posible afirmar que la FMJ es más prevalente en el sexo femenino.
“Las niñas son más comúnmente afectadas que los varones en un radio aproximado de 4:1, siendo la edad de comienzo más frecuente en la infancia tardía y en la adolescencia”, sostuvo la doctora.
“En el Centro de Reumatología Pediátrica del Sor María Ludovica se hallan registrados 82 pacientes con FMJ desde el año 1989 hasta la fecha. En 2018 se registró la atención de 12 pacientes con el síndrome, para un total de 2.400 consultas, representando el 0,5%. Del total de los 82 pacientes asistidos, 73 eran de sexo femenino (89%), coincidiendo con datos publicados en la literatura”, agregó.
Diagnóstico clínico
En cuanto al diagnóstico, la profesional relató que es “puramente clínico”, debiendo descartarse entidades como infecciones y malignidad: “Si bien se realiza la búsqueda de múltiples puntos dolorosos a la palpación al realizar el examen físico, al igual a los descriptos en los criterios diagnósticos de la fibromialgia del adulto, aún no hay consenso a nivel pediátrico para su validación debido a que los síntomas pueden superponerse con otras enfermedades o síndromes. En los pacientes preadolescentes y adolescentes es posible detectar estos puntos dolorosos con mayor frecuencia que en los niños pequeños”.
Para el tratamiento, el objetivo es aliviar el dolor y restaurar la capacidad funcional y reintegrar al paciente al medio escolar y social.
“Para obtener buenos resultados el tratamiento debe ser encarado con un enfoque multidisciplinario que contemple los aspectos farmacológicos, físicos y psicológicos, incluyendo la educación del paciente y su familia sobre el comportamiento de la FMJ”, aseguró Garay, quien agregó que “un plan de terapia física adaptado a cada paciente en particular es el tratamiento de elección y debe indicarse regularmente al menos 3 veces por semana, asociado a asistencia psicológica y con un menor rol para el tratamiento farmacológico, generalmente indicado para calmar el dolor y tratar problemas del sueño y estados depresivos si fuera necesario”.
La medicación
Las drogas comúnmente utilizadas son los analgésicos, relajantes y los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) con resultados poco efectivos. En algunos casos de pacientes adolescentes se han indicado drogas anticonvulsivantes y otras antidepresivas, todas con buenos resultados aunque no cuentan aún con la aprobación para pacientes pediátricos.

