La comida asiática ganó terreno en la Argentina, y cada vez más personas se animan a explorar nuevos mundos de sabores. Desde el ramen hasta los dumplings , los platos orientales se integraron al gusto local con una fuerza imparable.
Dentro de las opciones menos conocidas, los ñoquis coreanos se destacan por su textura elástica, su combinación de picante y dulce, y su irresistible aspecto dorado al saltearse. Una preparación que une lo casero con lo exótico y se volvió tendencia en redes por su sabor único y su presentación fotogénica.
Â
Preparación paso a paso
Para los ñoquis (masa de arroz)
1 taza (130 g) de harina de arrozÂ
½ taza (120 ml) de agua caliente (no hirviendo)
½ cucharadita de sal fina
1 cucharada de fécula de maÃz (para espolvorear al amasar)
Para la salsa picante coreana
1 cucharada de aceite de sésamo
1 diente de ajo picado
½ cebolla en pluma fina
1 zanahoria pequeña en bastones (opcional)
2 cucharadas de ajà molido picante
1 cucharada de azúcar
1 cucharadita de salsa de soja
1 taza (240 ml) de caldo o agua
Para decorar y servir
Cebolla de verdeo picada
Semillas de sésamo tostadas
Huevo duro o huevo pasado por agua (en mitades)
Ñoquis coreanos caseros: masa de arroz elástica, salsa picante y un sabor que conquista.Â
Paso a paso
1 Preparar la masa de los ñoquis
En un bol, mezclá la harina de arroz con la sal.
Agregá poco a poco el agua caliente mientras revolvés con una cuchara de madera o palillos.
Cuando se enfrÃe un poco, amasá con las manos hasta formar una masa suave, elástica y sin grumos (parecida a la plastilina).
Espolvoreá la mesa con fécula de maÃz y formá cilindros largos de unos 2 cm de grosor.
Cortá en trozos de 4–5 cm de largo. Si querés, podés redondear los bordes con los dedos.
Hervà agua en una olla y cociná los ñoquis 2–3 minutos, hasta que suban a la superficie.
Escurrilos y enjuagalos con agua frÃa para cortar la cocción. Reservalos en un plato con un chorrito de aceite de sésamo para que no se peguen.
2- Preparar la salsa
En un wok o sartén amplia, calentá el aceite de sésamo a fuego medio.
Agregá el ajo, la cebolla y la zanahoria; salteá hasta que la cebolla esté transparente.
Incorporá la pasta de ajà (gochujang), el azúcar y la salsa de soja; mezclá bien.
Sumá el caldo o el agua y revolvé hasta que la salsa empiece a espesar y burbujear (unos 4–5 minutos).
Añadà los ñoquis cocidos y mezclá suavemente para que se impregnen bien. Cociná 2–3 minutos más hasta que la salsa quede brillante y espesa.
Tip: si la salsa se espesa demasiado, agregá unas cucharadas de agua o caldo; si querés más picante, añadà gochugaru o ajà molido.
3- Decorar y servir
Servà los ñoquis coreanos bien calientes.
Decorá con verdeo picado, semillas de sésamo y, si querés, mitades de huevo duro o pasado por agua.
Disfrutalos al momento: la textura ideal es suave, masticable y cubierta de salsa brillante.
Del wok a la mesa: textura suave, salsa picante y ese brillo irresistible.Â
Consejos de chefs
Si querés un sabor más suave, cocinalos en caldo en lugar de agua.
Antes de usar, siempre ablandalos con agua caliente si los refrigeraste o congelaste.
Si te animás, podés rellenarlos con queso mozzarella antes de hervirlos: quedan virales y deliciosos.
Si querés un picor más suave, mezclá el gochujang con un poco de ketchup o miel.
Los tteokbokki frescos son más tiernos; si usás los refrigerados o congelados, hervilos antes unos minutos.
Sumá cubos de tofu, panceta o mariscos para versiones más completas.
Para un toque argentino, podés usar ñoquis de papa y probar la receta con la misma salsa coreana.