Tortas fritas caseras: las tres versiones de un clásico que no falla nunca
Además de las clásicas tortas fritas de siempre, existe una opción más liviana y una variante rellena que es un golazo para acompañar cualquier desayuno o merienda.
Las tortas fritas son un clásico que suma muchas versiones para elegir la ideal con cada desayuno o merienda.
De origen humilde y profundamente arraigadas en la cultura rioplatense, las tortas fritas nacieron como una solución práctica para cocinar con pocos ingredientes. Con el tiempo, se transformaron en una tradición familiar que pasa de generación en generación.
En esta ocasión, vamos a repasar tres versiones: las clásicas de siempre, una opción más liviana al horno y una variante rellena que es un golazo. Todas se resuelven en pocos pasos claros para que salgan perfectas, incluso en la primera vez.
Tradicionalmente se cocinaban con grasa y se freÃan en dÃas de lluvia, ya que se creÃa que el agua de lluvia era más pura para la masa. Más allá de ese mito, lo cierto es que hoy siguen siendo una excusa perfecta para compartir y disfrutar algo casero.
Ingredientes base para las tres versiones (económicos y fáciles de conseguir)
500 g de harina 000 1 cucharadita de sal 1 cucharada de grasa o manteca 250 ml de agua tibia (aproximadamente) Aceite o grasa para freÃr (solo para versiones fritas)
Versión 1: Torta frita clásica, crocante por fuera y tierna por dentro
Paso a paso para lograr la textura perfecta sin complicarte.
En un bowl grande, mezclá la harina con la sal. Sumá la grasa o manteca y desmenuzala con los dedos hasta integrar bien.
Agregá el agua tibia de a poco mientras mezclás, hasta formar una masa suave. No tiene que quedar pegajosa.
Amasá durante unos 10 minutos hasta lograr una textura lisa y elástica. Tapá y dejá descansar 20 minutos.