Carlos Alberto Parreira y Bora Milutinovic fueron los únicos entrenadores que dirigieron cinco selecciones mundiales distintas.

Nunca olvidó sus orígenes plagado de necesidades: “Era muy pobre, tanto para estudiar como para ir a trabajar debía tomar el autobús…”

Manifestó en declaraciones a la prensa Carlos Alberto Gomes Parreira, uno de los técnicos de mayor prestigio y premiados de toda la historia del fútbol mundial. Simpático, respetuoso y de espíritu aventurero, siempre se inclinó a inquietudes culturales: es un brillante pintor y obstinado por la lectura. Nacido en Río de Janeiro el 27 de febrero de 1943, tiene 75 años.

Advirtió desde muy chico, que no era dotado para jugar a la pelota y decidió estudiar y recibirse como preparador físico y entrenador en la Escuela Nacional de su ciudad. Sus primeros pasos los transitó en el Sao Cristovao, el mismo club donde se inició como jugador Ronaldo antes de alcanzar la fama mundial.

A los 24 años asumió una decisión que aportó mucho en su formación. Corría el año 1967 y se fue a probar fortuna en Ghana, África, “cuando llegué no existía infraestructura; jugaban en campos de tierra y con los pies descalzos” recuerda Parreira.

Se fue perfeccionando en los aspectos técnicos y estratégicos y llegó a dirigir a la Selección de Brasil en tres ciclos distintos: primero, entre 1983 y 1984, después conquistando el título de Campeón en la Copa Mundial de 1994 en EEUU, el cuarto título mundialista obtenido por Brasil, y finalmente a partir de 2003 conduciendo la selección brasileña en el Mundial de Alemania 2006, donde los eliminó Francia en la ronda de cuartos de final.

Esa instancia adversa lo confinó a que renunciara a su cargo frente a las críticas despiadadas de la prensa brasileña donde lo responsabilizaron como culpable de que Brasil había perdido el ‘jogo bonito’. Es interesante analizar sus reflexiones del fútbol brasileño: "Más que una cultura, en Brasil el fútbol es una religión. Hay momentos en los que puede parecer que ya no creemos en él, pero en realidad, jamás perdemos la fe", afirma.

"Por sus conquistas, su puesta en escena, su estilo, su belleza y la calidad artística que lo caracteriza, el fútbol brasileño es realmente una pieza de museo. No se olviden que somos pentacampeones mundiales".

Parreira ya ha quedado en la historia por haber sido uno de los dos técnicos que ha dirigido a cinco seleccionados diferentes en las Copas del Mundo.

En 1982 fue el técnico de la Selección de Kuwait en España; en 1990 en Italia dirigió la Selección de Emiratos Árabes; en 1994 logró la Copa del Mundo con la Selección de Brasil; en 1998 en Francia se desempeñó como el entrenador de la Selección de Arabia Saudita.

En el 2006 volvió a dirigir el seleccionado brasileño y la quinta Selección fue la de Sudáfrica de 2010, cuando fueron locales. Fiel a sus convicciones expreso: "No entrenaría nunca a la Argentina. Los argentinos no deben llamar a ningún extranjero, hasta por orgullo. Y yo entiendo que debe ser así. Como en Brasil, el entrenador debe ser brasileño. Porque conoce el estilo, la idiosincrasia del pueblo, el gusto del hincha y el modo de jugar".

Si lo analizamos en profundidad y de manera criteriosa, las razones que esgrime Parreira son atendibles y se pueden compartir.

Bora Milutinovic
Es un personaje simpático, abonado siempre al buen humor y de una extensa trayectoria como jugador y como entrenador. Nació en Serbia el 7 de septiembre de 1944, tiene 73 años. Como jugador fue un mediocampista criterioso de buen dominio del balón y estratégico en el juego. Junto con sus dos hermanos jugaron en la Selección de Yugoslavia.

Está casado con una mexicana, país en donde reside. Habla cinco idiomas: serbio, inglés, francés, italiano y español. Además del fútbol su otra gran pasión es el ajedrez. Pasó por varios clubes pero triunfó en México, con los Pumas de la UNAM. Allí jugó cuatro temporadas y conquistó la Copa de México y la Campeón de Campeones y se retiro de la práctica activa del fútbol en 1976.

Fue entrenador de diversas instituciones deportivas pero con la particularidad de estar muy breve tiempo en muchas de ellas. Por ejemplo, en la Argentina dirigió, a San Lorenzo de Almagro y estuvo ocho partidos, lo mismo ocurrió con el Udinese que se mantuvo en el Calcio en nueve encuentros.

Selecciones
“Bora” Milutinovic se desempeño como técnico de la Selección de México en el Mundial del ’86 y alcanzó los cuartos de final, perdiendo con Alemania Federal por penales. A nivel personal fue la mejor performance en Copas del Mundo de la FIFA. “La alegría que le brindamos a los mexicanos resultó un episodio inolvidable en mi vida”, señaló.

En total dirigió 104 partidos en los dos ciclos que cumplió en el seleccionado de ese país. Tres meses antes de comenzar el Mundial de Italia ’90, se puso al frente de la Selección de Costa Rica. Fuimos convidados de piedra, nadie daba nada por nosotros. Para colmo nos tocó un grupo muy difícil: Escocia, Brasil y Suecia.

Por primera vez en la historia de un mundial un equipo que debutaba se clasificó para octavos de final. Ganamos dos partidos. Fue una fiesta para los “ticos”, así le llaman a los costarricenses. Después, Franz Beckenbauer lo recomendó para ser el Seleccionador de EEUU en su Mundial de 1994 y Henry Kissinger declaró: “Es un entrenador milagroso” fue contratado y cumplió; aparte de clasificarlos, llegaron a los octavos de final.

A pesar de todo fue despedido en 1995. Pero “Bora” ya gozaba de un prestigio espectacular y lo convencieron a que firme como técnico de la Selección de Nigeria, para el Mundial de Francia ’98. No sólo pasó la segunda ronda después de superar a España y Bulgaria sino que en octavos de final fue eliminado por Dinamarca. Una tarea impecable.

Luego de rechazar una oferta tentadora para dirigir a la selección paraguaya en el 2000, no pudo rechazar la suma de dinero que ofreció para conducir a la Selección de China. En una campaña inédita logró clasificarlos por primera vez a una Copa del Mundo. Así fue que China participó del Mundial Corea- Japón 2002, perdió los tres partidos y decidió renunciar por el trato humillante recibido.

Es importante recordar una frase que siempre utilizaba Napoleón Bonaparte: “El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”. Milutinovic se retiró de China con una sonrisa, porque era exitoso.