Por Matías Resano

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La pequeña Alma, de 5 años, quien atravesó un intenso y exhaustivo tratamiento, logró superar en los últimos días un cuadro de leucemia, cuando en principio su única cura radicaba en un trasplante de médula. Sin embargo, la niña nunca bajó los brazos, poniendo en evidencia una valentía admirable. De esa manera, experimentó una mejoría que la impulsó a recuperarse sin necesitar de un donante.

No obstante, la malformación que provocó la leucemia continúa en su organismo, y por esta razón, Alma deberá seguir un tratamiento a base de medicamentos y punciones, pero con la satisfacción de haber sorteado el momento más crítico de su estado de salud.

A sus 3 años, a Alma le diagnosticaron leucemia, producto de una malformación conocida como cromosoma Philadelphia, y a partir de entonces transitó un largo y complejo recorrido de dos años, el tiempo que dura el tratamiento inicial por la mencionada enfermedad.

En el Hospital Garrahan, la criatura realizó cada uno de los procedimientos médicos necesarios, y allí también atravesó las situaciones más extremas como la firme posibilidad, entonces, de requerir de un trasplante de médula.

Pero más allá de las dificultades, Alma asumió cada una de ellas con una entereza conmovedora, como la que reflejó en diversas ocasiones, pidiendo por un donante, pero a través de un baile y de un canto, acompañada por su madre, en la sala del centro de salud. Sin embargo, semejante fortaleza alcanzó sus frutos en los últimos días, cuando las autoridades médicas le informaron a su mamá, Mayra Macías, que “la última punción demostró que la médula no produce células dañinas”.

A su vez, la mamá señaló a “Crónica” que “lo que no se curó es el cromosoma Philadelphia, que es la malformación genética que causó la enfermedad. Pero se va a controlar con medicación de por vida y punciones cada 3 meses”.

La ansiada noticia tuvo lugar al mismo tiempo que Alma regresó al Garrahan, en el cual se halla internada desde hace 10 días por fiebre y defensas bajas, como consecuencia del intenso tratamiento. En este sentido, Mayra detalló que “por eso no logramos disfrutar que el gigante haya sido vencido. Sí estamos felices porque la posibilidad de trasplante, que era muy riesgosa, quedó atrás”.

Entereza

Por su parte, mientras intenta dejar atrás el cuadro febril, Alma “lo tomó como algo normal porque ella hace mucho tiempo que venía diciendo que estaba curada, incluso en los momentos más críticos”. Es por esta firmeza de su hija, con tan sólo 5 años, que Macías dejo en claro que “por la actitud de ella, de su entorno, por su forma de ser, que es tan terca, y por su fuerte carácter, se curó”.