Por Alicia Barrios 
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  Jorge Bergoglio encomendó a monseñor Oscar Ojea la misión de traer del Vaticano a la Basílica de Luján el cáliz de la Misa por la Unidad que se había celebrado el 8 de diciembre, a la que asistieron Mauricio Macri y Alberto Fernández. Fue el 15 de enero pasado, 16 días antes de la reunión de Francisco con el Presidente.

El cáliz fue entregado por Fabiola Yáñez a Su Santidad. Esto sucedió en el marco del evento de Scholas Occurrentes del cual participaron las primeras damas latinoamericanas. Francisco sigue trabajando por el acercamiento de sus compatriotas, el cáliz es histórico, tiene que estar expuesto en el Santuario de Luján, allí adonde el cardenal Bergoglio le ofrendaba la Patria a la Virgen con una frase que quedó grabada en la memoria popular: "Argentina, levántate y camina".

Él quedó conforme y agradecido con el gesto de Fabiola Yáñez, por quien siente empatía y se ve a simple vista. Es el resultado de su compromiso personal con el trabajo de Scholas Occurrentes, ella va a la villa 31, adonde está la sede, y trabaja a la par de todos con los jóvenes. No lo hace para figurar, es un gesto solidario, espontáneo que nace de sí misma.

No es una tarea sencilla este servicio, hay que comprometerse. Francisco está cambiando la educación en el mundo. De inmediato, empezaron a vomitar fake news (noticias falsas) de que había devuelto el cáliz por la legislación del aborto, mentiras, fabulaciones, maldades sin gloria.

La relación del Papa con Alberto Fernández es muy buena. Están trabajando para deteriorarla. Ninguno de los dos es de dejarse llevar por las intrigas mediáticas. A Bergoglio se lo vio contento con la reunión y lo mismo a Fernández. Prometió ayudar a la Argentina, respondiendo a un pedido que con humildad le hizo el Presidente: le pidió ayuda. Lo demás es puro cuento. La prensa canalla.