La inclusión es un tema del cual se habla mucho, pero se hace poco. Las personas que sufren alguna discapacidad se ven limitadas por la sociedad que, en reiteradas ocasiones, no les brinda las condiciones necesarias para su normal desarrollo. Sin embargo, y por suerte, también están aquellos que se esfuerzan para que estas oportunidades sean iguales para todos.

Adriana Corigliano, fundadora del food truck inclusivo Morfables 21, reúne a doce chicos con síndrome de Down y les brinda la posibilidad de tener un trabajo permanente y rentado. Este proyecto surgió en una charla familiar, donde Fiamma, la hija de Adriana, manifestó su deseo de conseguir un trabajo donde le paguen.

Una vez, mientras caminábamos, vimos unos food trucks y me dijo que quería eso. Empecé a averiguar precios y, hoy, tenemos uno propio”, explicó Adriana, quien decidió sumar a los once mejores amigos de su hija. Es por eso que hoy son doce los integrantes de Morfables 21, quienes van a ferias y a eventos a brindar su servicio. Vale señalar que con fook truck hacemos referencia a camiones donde se prepara y vende comida.

Adriana hizo hincapié en que “la idea no es lo que se factura, sino que nos esforzamos para que puedan trabajar”. Al principio, cuando el proyecto no estaba desarrollado, no le exigieron que los chicos hagan el curso de manipulación de alimentos que se requiere. A pesar de este “favor”, los doce decidieron hacerlo y es el día de hoy que todos cuentan con la libreta sanitaria correspondiente.

Trabajan, y trabajan de verdad”, resaltó Adriana. Otro punto que destacó la fundadora fue que los que más valoran este trabajo son los adolescentes. “Está bueno que la nueva generación tenga otra mirada, una más inclusiva”, dijo la creadora del food truck, a quien le impresionó la cantidad de voluntarios que desean sumarse a la propuesta.

Si bien Morfables 21 se presentó, entre muchos otros lados, en los programas de Marcelo Tinelli y Andy Kusnetzoff, Adriana confesó que les cuesta mucho conseguir un evento al cual asistir porque son muy costosos. “Nos resulta complicado a veces, no nos queda otra que remarla”, contó.

A pesar de que el trabajo suele ser cansador y no siempre todo sale como se espera, los chicos resaltan que su pasión es, precisamente, Morfables 21. “Vos les preguntas qué significa este proyecto para ellos y te dicen que es su vida”, apuntó Adriana, quien agregó que “los chicos con síndrome de Down tienen muchas habilidades pero pocas oportunidades”.

Morfables 21 les dio la chance de trabajar y de que la gente los reconozcan por su labor y no por su condición.