Paola y Ezequiel, los papis de Justina vivieron la sanción de la ley de una manera especial. Ellos, junto a su hija son símbolos de una norma que ayudará a salvar vidas. La tensión del momento, el nerviosismo propio de un hecho histórico quizá no permitió todavía entender lo que significó para la sociedad el alcance de esta norma.

Ella me abraza y me dice que lo logré”, afirma Paola Lo Cane, que vivió un día tremendamente emotivo. “Cuando escuché a una de las diputadas pedir disculpas porque hace tres años se había tratado una ley, pensé ‘no era el momento’. Ahora el precedente lo marcó mi hija. Es lamentable que alguien tenga que morir para que una sociedad se despierte, pero resulta gratiticante que la muerte de Justina no haya sido en vano”, comentó entre lágrimas la mujer.

Entre besos, abrazos y continuas muestras de afecto, Paola agregó: “Hay mucha emoción y angustia. Lo que consiguió ella es maravilloso. “Decíamos: ‘guau ¿qué pasó acá? La sociedad se despierta, el Estado nos presta atención, la gente comienza a conocerla de punta a punta. Ese fue el momento en el que dijimos: ‘No podemos perder esta oportunidad, nuestra hija nos pide que esto sea para todos’”, reveló.

Paola señaló que el aporte de Justina “fue un granito de arena a esta lucha que no termina con esta ley, sino que continúa. Se abre una puerta maravillosa, pero tenemos que seguir adelante”, afirmó y recordó que ellos apoyaron la ley aún convencidos de que la nena iba a seguir viviendo.

La mamá de Justina habló de “sensaciones encontradas”, pero no se cansó de reiterar la alegría por una sanción que permitirá generar más conciencia sobre la importancia de la donación de órganos.