Unas 30 escuelas secundarias permanecían tomadas esta mañana en la Ciudad de Buenos Aires por sus alumnos, mientras estudiantes de otros colegios evaluaban en asambleas la posibilidad de sumarse a la medida, con el fin de repudiar la reforma educativa que promueve el gobierno porteño.

En tanto, avanzaban los preparativos de una nueva protesta en la calle de los estudiantes, programada para las 17 de hoy, tras la marcha del último viernes al Ministerio de Educación capitalino, ubicado en el Bajo.

Los alumnos, con su repudio a la reforma educativa, adherirán a esa hora a la movilización que se realizará desde el Congreso a Plaza de Mayo, con convocatoria de organismos de derechos humanos, al cumplirse 11 años de la desaparición de Jorge Julio López.

"Alumnos de varias escuelas secundarias están evaluando en asambleas si se suman a las tomas", dijo a DyN Sol Schmal, integrante del Centro de Estudiantes de la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas N 2 "Mariano Acosta", que esta mañana seguía ocupada.

La alumna, luego insistió con el rechazo de los alumnos al plan para los colegios secundarios impulsado por la administración de Horacio Rodríguez Larreta que, entre otros cambios, plantea para el 2018 una práctica formativa en empresas para estudiantes de quinto año.

Schmal expresó: "Los y las estudiantes le decimos no a la reforma educativa. Una reforma que quiere avanzar con la precarización de la juventud, haciéndonos trabajar gratis en nuestro quinto año para empresas multinacionales""Que quiere tirar abajo la educación pública. Eso no ayuda en nada a nuestra formación como estudiantes", amplió la alumna.

Y finalizó: "Ya nos expresamos en las calles y, esta tarde, vamos a redoblar la fuerza diciendo ’Abajo la reforma educativa’, y reclamando la aparición con vida de Jorge Julio López, al igual que la de Santiago Maldonado".

Desde el gobierno porteño, la ministra de Educación, Soledad Acuña, defiende la reforma educativa, que en una primera instancia se implementaría en 17 establecimientos el año próximo como primer paso, antes de aplicarla en todas las secundarias de la Ciudad de Buenos Aires. 

La funcionaria, si bien reconoce que las prácticas en las empresas serían obligatorias como "parte de la formación" de los alumnos, argumenta que ese punto no es el más importante del plan promovido.

Resalta que la reforma educativa implicaría también el abandono de las evaluaciones numéricas, la incorporación de nuevas tecnologías al proceso pedagógico y un sistema de promoción que reduciría a un mínimo el riesgo de repitencia, desalentando la deserción escolar.
 

Fuente: DyN