Por Luis Autalán
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En simultáneo con la agitada actualidad de otras organizaciones, el gremio panadero ofrece la temperatura elevada de un horno. Dirán que hornos calientes hacen a la habilidad de los trabajadores del sector, cierto. Sucede que en este rubro el modelo económico vigente diezma a pymes, empresarios y trabajadores, todos ellos con pocas chances de surfear.

Hace un año un informe del Centro de Economía Política Argentina ( CEPA) ilustró esta coyuntura: precio del pan por encima del que se paga en países dominantes (Estados Unidos, entre ellos), caída de ventas, cierre de panaderías, por ende, despidos. Y no hay cambio sustancial/refrescante a la fecha. Sumado a estas variables, el efecto de la marcha moyanista del 21F impacta en sillones de poder sindical.

Abel Frutos, secretario general de la Federación Argentina y Unión de Personal de Panaderías y Afines (Fauppa), titular de Finanzas en la endeble CGT, se reunió ese mismo día con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca. Para la Casa Rosada fue un “golcito” en medio de la convocatoria de la 9 de Julio.

En Cambiemos los tantos al moyanismo se festejan cerrada la luna de miel con los camioneros. Sucede que el Ejecutivo lo mensura en justa medida, ya que los panaderos que comanda Frutos tienen denuncias ante esa cartera laboral por parte de estamentos del mismo sector gremial, como el sindicato de Lanús, con Gabriel Ruiz a la cabeza, ese frente disparó un misil administrativo. Vía expediente cuestionaron manejos, estructura familiar en el gremio y ausencia de beneficios para afiliados.

Al cierre de esta semana, Ruiz salió además a cruzar fuertemente a los empresarios del sector y a Frutos, por haber llevado el kilo de pan a más de $60 en casi todo el país. “Resulta sospechoso que nadie de nuestro gremio, y, más aún, nuestro secretario general, no haya levantado la voz contra los empresarios panaderos que vienen aumentando encubiertamente el kilo de pan. No quiero pensar que parte del miserable acuerdo de partitarias tenga intereses inconfesables de nuestro dirigente a cambio de algún favor personal”, apuntó.

No es la única y airada queja a Fauppa, pero Frutos eligió guardar silencio. Tras la infructuosa consulta a ese dirigente, por lo general presto al diálogo, en su organización consideraron sintéticamente que allí “hay tranquilidad frente a todo lo que se dice”. Incluso respecto de la distancia inocultable que los alejó del círculo moyanista de confianza.

Distantes están las jornadas de 2012, cuando los panaderos cerraron filas junto a Hugo Moyano en la CGT de Azopardo, tras el cisma que dividió a esa central y la que lideró Antonio Caló. Dirán que los rencores y las lealtades no suelen ser para siempre en el movimiento obrero, pero el malestar de hoy de Camioneros con Fauppa no lo merma ni la compartida pasión entre Moyano y Frutos por el Club Atlético Independiente.

Panaderías resisten frente a la creciente oferta en negocios alternativos.

Las ventas cayeron un 20%
En las panaderías, al igual que en varios rubros comerciales, cayeron las ventas. El sector panaderil considera que la situación es “dramática” y que muchos negocios son empujados a la clandestinidad.

El costo de producción aumentó un 40%
Representantes de la industria aseguran que la materia prima, como la harina, se encareció en los últimos años más del 100%, así como también el servicio de gas necesario para los hornos, por lo que el pan aún no subió lo que debería para cubrir los gastos.

En febrero
Durante el segundo mes del año el pan aumentó 15%, empujando el precio de $40 promedio, a un margen de $50 y $55 según la zona de la ciudad. Ya para marzo, algunos comercios venden el kilo a $60.