Abuela teje abrigos para los más chiquitos
El Rincón de los Abuelos Ocurre en La Plata. Susana Arrieta "trabaja" para los bebés prematuros del Hospital de Niños. Se suma al trabajo de otros jubilados en la ciudad.
Por Francisco Nutti
@frannutti
Cada vez que llega el frío, una abuela de La Plata teje decenas de abrigos para los bebés prematuros que se encuentran internados en el Hospital de Niños Sor María Ludovica, de la capital bonaerense. La acción solidaria, que se suma a la de otros tantos jubilados de la ciudad, se dio a conocer luego de que la señora, de 85 años, realizara un posteo en su Facebook para pedirles a sus contactos un material esencial para comenzar el trabajo: lana.
Desde hace varios años y cada vez que el otoño llega, el reconfortante aroma de las prendas recién hechas atenúa el dolor de las familias que habitan noches y noches en el centro de salud. Unas semanas antes, Susana Arrieta toma sus agujas y desde el sillón de su casa confecciona las prendas para los pequeños.
La bondad de la anciana "viene desde hace años y piensa seguir haciéndolo por el resto de sus días, para el bien de los niños que transitan por grandes dificultades"
La rutina ya es habitual cuando las hojas caen, pero esta vez, por falta de un elemento, se vio obligada a comentar la situación en su perfil de Facebook, que emocionó a miles de usuarios. "Soy la abuela Susy y tejo para los bebés prematuros del hospital de niños de La Plata. Solicito, por favor, si pueden colaborar con un poquito de lana para seguir abrigando a los más chiquititos. De ser posible, dejarla en la sala 11 del Hospital de Niños", expresó la mujer en una publicación que recibió decenas de comentarios sumamente gratificantes para el corazón de esta gran persona.
Sin embargo, unos días más tarde, tuvo que pedirles a sus seguidores -que demostraron tener un corazón enorme- que no lleven más lana al Hospital porque era "hora de poner manos a la obra". "¡Tengo el corazón más que feliz! Gracias por tanto cariño, por las bendiciones, palabras hermosas hacia mi persona sin conocerme, por la cantidad de donaciones. La convocatoria nos sobrepasó gratamente", explicó muy emocionada.
En tanto, según le comentaron desde el entorno familiar de Susana Arrieta a Crónica, la bondad de la anciana "viene desde hace años y piensa seguir haciéndolo por el resto de sus días, para el bien de los niños que transitan por grandes dificultades". Sin ninguna duda, su acto de amor por los bebitos prematuros es motivo de orgullo para toda su familia y para la ciudad entera.
Sobran ejemplos
Las emotivas historias de ayuda en la ciudad de las diagonales tomaron trascendencia nacional cuando un hombre vestido de Batman, del cual todavía se desconoce su identidad, llevó decenas de donaciones y regalos para los enfermos del Hospital de Niños. Pero el compromiso de los platenses con las nuevas generaciones, y más precisamente de los adultos mayores, viene desde hace décadas.
Como el caso de Atilio Molinari, un abuelo de 91 años que siempre tuvo un mismo objetivo: custodiar el estado de los juegos infantiles que hace 50 años construyó él mismo en una plaza ubicada en 7 y 32. "Me pone muy contento cuando veo que puedo hacer algo para que los nenes pasen un buen momento en los juegos", expresó el hombre.
Por su parte, María Marta Pervieux, una profesora de lengua y literatura que colabora desde hace tiempo en un centro barrial denominado "Todos por una sonrisa", empezó sus tareas ofreciendo la leche a más de un centenar de chicos. Y tras varios días se percató de que una gran cantidad de niños como adolescentes y adultos no sabían leer ni escribir, así que decidió enseñarles. "Comencé con un plan para alfabetizar a los vecinos pero después empezaron a venir los chicos para pedir que les dé apoyo escolar", mencionó la abuela, orgullosa.

