Por Alicia Barrios 
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 Jorge Bergoglio tiene una relación íntima, visceral, solitaria de Padrenuestro y Avemaría con la Virgen. En Buenos Aires, cuando era cardenal, cada 8 de diciembre solía ir a la parroquia de Caacupé en la villa o a la Redonda de Belgrano. No celebraba en la catedral. Este martes, como lo hace año a año, no saldrá del Vaticano para rezar ante la imponente imagen de la Inmaculada Concepción en Piazza Spagna, Roma.

Allí ofrecía un ramo de rosas blancas (sus favoritas). Se rompe la tradición porque celebrará un acto privado de devoción para confiar a la Virgen de la ciudad de Roma sus habitantes y los enfermos en medio de la pandemia. Cuando se refiere a la Virgen, por ejemplo, a Guadalupe, dice que María es mujer, es señora. Tiene señorío.

Se presenta como mujer y con un mensaje de otro. Explica una y otra vez que transmite el mensaje de otro porque es mujer, señora y discípula. Él, mirando a La Guadalupana, observa que se nos hizo mestiza, se mestizó para ser madre de todos, lo hizo con la humanidad. Fue ella quien mestizó a Dios. Él habla con la Virgen.

Cuando estuvo en Fátima, le decía "acá estoy, soy el obispo vestido de blanco". Y la profecía de ella se cumplió, cuando anunció que un obispo vestido de blanco iba a caminar entre la epidemia. Así lo hizo, tres años después de verla, en marzo pasado, cuando en plena pandemia atravesó la Plaza San Pedro para bendecir con el Santísimo al mundo entero.

Junto a él estaba el Cristo de la Peste y la Virgen de la Salud del Pueblo Romano, otra devoción de Francisco, que con todo su carisma al día siguiente de ser elegido Papa fue a ofrendarle su Misión a la Basílica de Santa María la Maggiore. Así, cada vez que viaja en misión papal pasa a saludarla y sea cual sea la hora que regresa, le agradece dejándole un ramo de flores antes de seguir hasta su casa en Santa Marta.

La Virgen, como él bien dice, es mujer, por eso hay que piropearla y rezarle el rosario. Tiene muy cerca suyo a la Virgen de Luján y a María la que Desata los Nudos. Esta devoción mariana fue traída a la Argentina por el entonces padre Bergoglio al repartir unas estampas con su imagen.

Para entonces, una réplica ya estaba en la capilla de la Universidad del Salvador. En 1996 tres colaboradores de Bergoglio propusieron al párroco de San José del Talar que le dedicara un lugar. Fue entronizada el 8 de diciembre de ese mismo año. Empezó como una pequeña devoción y en la actualidad es multitudinaria.

Para Luján y para ella reserva una de sus oraciones favoritas: "Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día alma vida y corazón. Mírame con compasión. No me dejes, Madre mía".