“Mi familia pensó en la muerte”: la confesión de Sergio Lapegüe después de vencer al coronavirus
Luego de casi un mes internado con COVID-19, el periodista regresó a la televisión y dio detalles del duro momento que le toco vivir. "Realmente no sabía si iba a salir de esto. Creí que nunca iba a volver a respirar como siempre", dijo.
Tras pasar 21 días internado por coronavirus, varios de ellos en terapia intensiva, el conductor Sergio Lapegüe volvió a la televisión y se mostró agradecido por su regreso al trabajo.
En una entrevista con la Radio de La Ciudad/Once Diez, Lapegüe detalló su dramática experiencia y el difícil momento que debió atravesar con su familia.
“La pasé muy mal, con mucha angustia. Fue tocar fondo. Mi familia me tiraba buena onda, pero cuando volví me confesó que pensaron en la muerte”, relató. "Mi familia recibía los mensajes del médico que eran ‘estamos levantando el nivel de oxígeno’, ‘estamos tratando de sacarlo’, y cosas así. Yo en un momento creí que volvía a mi casa con el oxígeno, que nunca iba a volver a respirar como siempre".
"La cabeza vuela por la fiebre y por el miedo. Yo no lo podía creer lo que me estaba pasando. Realmente no sabía si iba a salir. Los médicos me dijeron que me salvaron de milagro”, aseguró.
También habló sobre su costumbre de documentar día a día su tránsito por la enfermedad: “Todos los días grabé videos, al menos 30 segundos cada día, para recordar lo vivido y escribir un libro, porque la mente después estas cosas las bloquea...".
"Tenía fiebre todos los días y empeoré, y llegué a terapia intensiva. Arranque con la bigotera, después la cánula de alto flujo y a lo último el casco que es lo que me salvó la vida. Estuve 21 días acostado. Comía y me agitaba, levantaba los brazos y me agitaba. Las consecuencias son muchas y de a poco voy haciendo trabajo kinesiológico porque perdí 6 kilos", agregó.
Finalmente, el conductor se refirió a las secuelas que le quedaron después del mes que pasó en terapia intensiva. “Quedé aterrado de volver a contagiarme, me da miedo. El domingo me descompuse del estómago con diarrea y me largué a llorar porque me da muchísimo miedo volver a la clínica", contó.
"Ahora por recomendación del neumonólogo solo estoy dos horas trabajando y volví con los nervios del primer día, así que empecé de a poco. Pero encontrarte con los amigos, con el trabajo es hermoso”, rescató.

