Arranca el cónclave para elegir al nuevo papa
Expectativa. ciento treinta y tres cardenales votarán al sucesor de francisco
La espera terminó. Pasados 16 días desde la muerte del papa Francisco, hoy arrancará el cónclave en el cual 133 cardenales decidirán quién será el sucesor del argentino al frente de la Iglesia Católica. La protocolar ceremonia se llevará adelante en la Capilla Sixtina del Vaticano, sitio en el que ya se dispusieron distintas medidas de seguridad para evitar filtraciones del exterior.
Una vez que se haya resuelto la identidad del elegido, de la chimenea instalada la Santa Sede saldrá la fumata blanca que informará la confirmación de que se alcanzaron los 89 votos necesarios. El paso a paso del proceso fue explicado pormenorizadamente y publicado en el sitio de la Santa Sede.
Entrado el Vaticano en "Sede Vacante", el Colegio Cardenalicio llama a un cónclave, término que se deriva del latín "cum clave", que significa "bajo llave", en referencia a la reclusión que atraviesan los cardenales en este momento.
Lo primero que se hace para elegir un nuevo papa es solicitar la presencia de todos los cardenales en una misa que se celebra en la Basílica de San Pedro y que es encabezada por el decano del Colegio Cardenalicio. Luego, cantan el "Veni Creator" en la Capilla Paolina para invocar al Espíritu Santo para la elección y, en tercer lugar, se reúnen a puertas cerradas en la Capilla Sixtina para comenzar el cónclave.
Según se explicó, la cumbre "se establece a los 15 días después de la vacante de la Sede Apostólica, aunque el Colegio de Cardenales puede establecer otra fecha, que no puede retrasarse más de 20 días desde la vacante". Mientras tanto, los cardenales residirán en Santa Marta, mismo lugar donde el papa Francisco eligió vivir durante su pontificado.
Las votaciones tienen lugar todos los días y son dos por la mañana y dos por la tarde. Si los electores tienen dificultades para ponerse de acuerdo, después de tres días sin resultado las votaciones se suspenden durante un máximo de 24 horas para una pausa de oración, una libre discusión entre los cardenales y una breve exhortación espiritual. Luego, se reanuda la elección y, si después de siete intentos no hay definición, se hace otra pausa similar.
Una de las particularidades más conocidas sobre la elección es la de las dos estufas de hierro que se utilizan para quemar las papeletas mezcladas con algunos químicos luego de cada votación. Sirven para comunicar a los fieles las novedades de la elección a través del humo de estas chimeneas: el de color blanco significa que se determinó un nuevo Papa, y el negro, que las votaciones no fueron concluyentes.
Por último, una vez que se establece un elegido, el cardenal debe aceptar el cargo y determinar un nombre por el cual quiere ser conocido. Entonces, el protodiácono anuncia desde el balcón central de la Basílica de San Pedro la elección diciendo "Habemus Papam". Finalmente, el Papa electo sale a dar un discurso y una bendición especial a los fieles.

