El papa Francisco llegó este jueves en una silla de ruedas, acompañado por uno de sus colaboradores, a la audiencia prevista en el Aula Pablo VI del Vaticano con religiosas representantes de la Unión Internacional de Superioras Generales.

El vocero del Vaticano,  Matteo Bruni confirmó que por el momento el pontífice mantiene su agenda prevista para los próximos días.

Francisco, de 85 años, reducirá los desplazamientos en las próximas semanas para acelerar la recuperación en la rodilla derecha. Hace pocos días, tuvo que infiltrarse para continuar con sus actividades.

La infiltración de rodilla consiste en inyectar en la articulación medicamentos con efecto antiinflamatorio o analgésico.

El santo padre arrastra el dolor desde inicio de año, producto de un problema en el ligamento que lo obligó a suspender audiencias. Además, pidió disculpas a los fieles por dar la bendición "sentado", debido a su delicada salud.

"Tengo un ligamento roto, se me va a intervenir con infiltraciones y se verá. Estoy así desde hace tiempo, no puedo caminar", afirmó Francisco.

Según fuentes del Vaticano, si no se resuelve la situación se piensa en una operación, aunque este sea el último de los remedios.

Los problemas de movilidad del papa preocupan por los próximos viajes que tendrá que hacer: Al Líbano a mediados de junio, a la República Democrática del Congo a principios de julio y a Sudan del sur o Canadá a fines de ese mes. 

El pontífice tiene problemas para caminar, por lo que los médicos le indicaron el uso de la silla de ruedas (Télam)

 

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