Así como lo hiciera Diego Armando Maradona para el Mundial de 1990, entre otros deportistas, el papa Francisco tendrá que someterse a una infiltración en la rodilla derecha, lo cual le permita seguir con sus actividades, luego de haber cancelado algunas audiencias por un dolor que arrastra desde inicios de año.

De acuerdo a la información oficial, el pontífice se hará ese tratamiento en el centro médico del Vaticano para reducir el dolor que lo aqueja por un problema en el ligamento, por el que los médicos le pidieron que limite sus desplazamientos.

 

En ese marco, el Papa inició esta semana una reducción de actividades y mudó algunas de sus audiencias desde la Biblioteca del segundo piso del Palacio Apostólico al salón de la planta baja de la Domus Santa Marta, en la que vive en el Vaticano.

Mientras aguarda por la evolución de los nuevos tratamientos, Francisco, de 85 años, mantiene por ahora el viaje a Congo y Sudán del Sur, previsto del 2 al 7 de julio, y define los detalles de la visita que desea hacer a Canadá a fines de ese mes para visitar Iqaluit, Edmonton, Ottawa y Ciudad Quebec.

Papa Francisco: palabra de especialista

Según el especialista ortopédico Francesco Bove, que realizó más de dos mil intervenciones de este tipo, la artrosis que aflige al Papa nace de una operación que sufrió en 1994 en Buenos Aires, cuando le fue instalada una prótesis en la cadera derecha.

“La prótesis, con un cargo desbalanceado sobre la articulación es en parte responsable, pero también la costumbre de los sacerdotes y las monjas de rezar de rodillas puede haber empeorado su caso”, explicó Bove, considerado una luminaria, presidente de la Fundación para la Lucha contra la Artrosis y la Osteoporosis de Italia.

 

Otro especialista de nota, Pier Paolo Mariani, profesor del Instituto Universitario de Ciencias Motoras de Roma, dijo al “Corriere della Sera” que “entre las varias posibilidades relacionadas con el mal funcionamiento de la rodilla, podría originarse en el desgaste de la prótesis”.

Pero el diario destaca que hace unos días la hipótesis fue excluida por una TAC (tomografía) a la que fue sometido el pontífice.

¿Camino a la operación?

El profesor Bove, que había sugerido un tratamiento anti-inflamatorio para el Papa, ahora es más pesimista: “si pasa más tiempo sin una mejora podría hacerse necesario una intervención quirúrgica” para restablecer el funcionamiento articular.

El especialista ortopédico señala que el desgaste de la articulación en la rodilla, “desarrolla fenómenos inflamatorios secundarios”. Ante la impotencia funcional “la rodilla se inflama y se hincha”.

Con frecuencia los fenómenos son reversibles. Pero Bove destaca que “como se trata de patologías progresivas, el paciente se desliza hacia una inmovilidad cada vez más frecuente”.

 

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