Historias del crimen: ¿Quién fue Lee Chun-jae, el temible asesino serial surcoreano?
Los historiadores criminales de Corea del Sur coinciden en señalarlo como uno de los peores asesinos en serie de aquella nación, no solo por la cantidad de víctimas sino por sus métodos para matar.
Así como Corea del sur es considerado como uno de los países más avanzados a nivel tecnología en el mundo, su sociedad también tuvo que soportar la presencia de un personaje que dejó un sendero de muerte y violación entre 1986 y 1991, y que hasta el día de hoy sigue siendo uno de los peores de su historia.
El protagonista de estas muertes es Lee Chun-jae quien nació en enero de 1963 en la ciudad surcoreana de Gyeonggi, y poco se sabe de sus primeros años de vida más que provino de una familia humilde y sus estudios se llevaron a cabo de manera regular, con lo cual se desconoce el motivo de los futuros ilícitos en el tiempo.
En septiembre de 1986, la ciudad de Hwaseong se vió asediada por las continuas violaciones y muertes de este sujeto, y en cada caso, la víctima era encontrada atada, amordazada, violada y estrangulada. Con el paso de los años, la lista negra de muertes en su haber la integraron mujeres de todas las edades y diversos sitios donde los cuerpos fueron arrojados.
Entre ellos se conocen las siguientes víctimas: Lee Wan-im (71), Park Hyun-sook (25), Kwon Jung-bon (25), Lee Kye-sook (23), Hong Jin-young (19), Park Eun-joo (29), Ahn Gi-soon (54), Park Sang-hee (14), Kim Mi-jung (14), Kwon Soon-sang (69) y la su propia cuñada de 18 años.
En tanto, los cadáveres fueron hallados en sitios como pasturas, canales de desagüe, terraplenes, arrozales, colinas y hasta una vivienda, situación que causó pánico entre la población femenina de aquel entonces, por lo que la policía local lanzó un vasto operativo con millares de efectivos buscando por todo el país y miles de sospechosos que estaban en la mira.
La cacería policial fue tal que se realizó una especie de identikit del presunto violador y asesino, pero la poca veracidad que tuvo hizo que algunos hombres fueran arrestados y así como eran ingresados a los destacamentos policiales, al poco tiempo eran liberados mientras las muertes siguieron.
Por espacio de unos años, las muertes cesaron de forma inexplicable y esto parecía indicar que Lee se había controlado y estaba fuera del radar policial, sin embargo, su deseo por violar y matar apareció nuevamente, y su última víctima fue su propia cuñada de 18 años, a quien violó y asesinó en enero de 1994.
Días más tarde, fue detenido y juzgado por la Corte Suprema de Corea del Sur, quien tras varios intervalos, lo condenó a muerte pero esto se redujo a cadena perpetua y fue sentenciado a 20 años de prisión con posibilidad de libertad condicional.
En tanto, estando en prisión la policía descubrió que el número de víctimas a manos de este criminal eran más, se habla de 30 violaciones y una cifra similar de muertes, las cuales fueron finalmente confesadas por Lee, quien todavía sigue en prisión y su condena podría ampliarse aún más.
POR G.A.

