Incendio sin control en la isla de Gran Canaria: 1.500 hectáreas quemadas y 4.000 evacuados
El fuego no puede ser dominado y avanza hacia el pinar de Tamadaba, un bosque autóctono declarado Reserva de la Biosfera.
Un gran incendio forestal sin control, el tercero importante en una semana, quemó ya entre 1.500 y 1.700 hectáreas en el norte de la isla atlántica española de Gran Canaria y obligó a evacuar unas 4.000 personas de cuarenta núcleos de población. El fuego, "muy virulento", ha causado ya "un desastre" medioambiental y avanza hacia el pinar de Tamadaba, un bosque autóctono declarado Reserva de la Biosfera, según advirtió este domingo el presidente regional de las islas Canarias, Ángel Víctor Torres.
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El presidente de #Canarias @avtorresp informa de la última hora del incendio y anuncia que este lunes vendrá a #GranCanaria el ministro @LuisPlanas
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"Es una situación tremendamente complicada", subrayó, pues el fuego "no está contenido, ni mucho menos estabilizado ni controlado". Este nuevo incendio, que comenzó el sábado, se une a otros dos anteriores aún no extinguidos totalmente, aunque controlados, en la turística isla de Gran Canaria.
Intervención del presidente de Canarias Ángel Víctor Torres durante la rueda de prensa de esta noche sobre #IFValleseco #IFGranCanaria pic.twitter.com/B4PwMr9ZgN
El mayor de ellos calcinó cerca de 1.200 hectáreas de masa forestal en la zona más elevada de la isla y obligó a desalojar a un millar de personas de varias localidades. El otro, en el noreste insular, quemó 160 hectáreas de matorral. Entre 600 y 700 efectivos, incluido personal del Ejército de Tierra, trabajan este domingo en la extinción del nuevo incendio, así como diez aeronaves entre helicópteros e hidroaviones, mientras once carreteras permanecen cerradas.
Cuando son las tres de la mañana y desde el Puesto de Mando Avanzado traslado se trabaja intensamente en la extinción del incendio. Máxima vigilancia en las zonas habitadas.
— Ángel Víctor Torres (@avtorresp) August 19, 2019Las condiciones atmosféricas favorecen la propagación del fuego por barrancos muy estrechos de una zona elevada y dificultan la extinción: temperaturas altas, vientos cambiantes de unos 50 kilómetros por hora y una humedad inferior al 30 por ciento.

