Un sacerdote católico resultó golpeado en la cabeza y sufrió un robo valuado en casi 40.000 dólares, luego de compartir tres botellas de vino con un ciudadano brasileño que está prófugo.

Los hombres se conocieron en la rambla de Playa Mansa, en Punta del Este, Uruguay. Luego de conversar un rato, decidieron comprar las bebidas en un supermercado y tomarlas en el apartamento del religioso.

El denunciante no sabe lo que pasó, sólo que recibió un fuerte golpe en la cabeza. Del lugar, faltan 18.000 dólares y tres relojes cuyo valor ronda los 20.000 dólares.

El caso presenta aspectos confusos para los investigadores. Por supuesto, al enterarse del hecho muchos se han apresurado a sacar conclusiones en base a la vida sexual del párroco.

No obstante, también trascendió que el cura sólo quiso ayudar al individuo que estaba en situación de desamparo y le dio albergue en su casa.

Cuando la Policía llegó al apartamento encontró un gran desorden, una valija en el living, papeles y documentos tirados. También había una lata vacía donde se encontraba el dinero. El hecho afligió a la feligresía de las parroquias de Punta del Este y San Rafael.

Según confesó el religioso, el dinero correspondía a un auto que había vendido recientemente en Argentina y de ahorros traídos de España, los últimos dos destinos del sacerdote.

El hombre es oriundo de Canelones, pero ejerce su tarea pastoral en Buenos Aires. Durante el verano, fue invitado a dar misas en iglesias de Maldonado.