Ganó $1.300 millones en la quiniela y recibió el reproche del jefe envidioso por un motivo que nadie esperaba
Un trabajador común se convirtió en millonario de la noche a la mañana y la reacción de su jefe sorprendió a todos.
En 2014, Matt Myles, de Hereford, se despertó a las cuatro de la mañana y revisó un boleto arrugado de quiniela que había guardado. Para su sorpresa, descubrió que había ganado 1 millón de libras, equivalentes a 1.350 millones de pesos argentinos, en la lotería Euromillions. La noticia lo dejó sin palabras: inmediatamente le contó a su familia y, a las pocas horas, decidió renunciar al empleo que llevaba solo tres semanas.
Pronto, la noticia comenzó a circular entre amigos y compañeros de trabajo, y su jefe, que jugaba todas las semanas desde el primer sorteo sin ganar nunca, explotó de bronca. No sólo le molestaba la suerte de su empleado, sino también la envidia de verlo ganar y perder a alguien que recién se había incorporado. “Wow, sí, no estaba nada contento”, recordó Matt. La situación generó comentarios y risas entre quienes presenciaron la reacción del jefe.
Apenas recibió la confirmación del premio, Matt decidió disfrutar a lo grande. Tomó un préstamo de su padre para viajar a Bali mientras se acreditaba el dinero, compró un Porsche señalando “ese mismo” en el concesionario y organizó una fiesta de cumpleaños de 30.000 libras. Además, viajó a destinos como Dubái, Tailandia, Brasil e Ibiza, donde compró mesas en clubes exclusivos y vivió experiencias de lujo sin preocuparse por los precios.
Matt recordó cómo la noticia de su premio también generó rumores entre amigos y compañeros, algunos de los cuales compartieron la información antes de que él tuviera tiempo de procesarla. Por otra parte, las reacciones no siempre fueron positivas: la incredulidad y la envidia fueron parte de la montaña rusa emocional que vivió en esos primeros días como millonario.
A medida que pasaron los años, Matt comprendió que el dinero también traía desafíos personales y emocionales. Contó que “si no compartís tus sentimientos y preocupaciones, a veces te puede consumir un poco”. La comunicación con la familia y amigos resultó fundamental para adaptarse a su nueva vida.
Hoy, Matt tiene un concesionario de autos, viaja menos, pero sigue disfrutando de experiencias de calidad, y se centra en su familia, remodelando su hogar y dedicando tiempo a sus hijos y a su esposa. La vida de excesos y lujo quedó atrás, reemplazada por una rutina más equilibrada y estable, tras haber comenzado con un boleto olvidado y un jefe explotando de bronca y con envidia.

