La sinceridad desbocada también lastima

Opinión por Analía Caballero. 

acaballero@cronica.com.ar 
@analiacab

Qué difícil se torna para los medios de comunicación llenar los casilleros vacíos: páginas de un diario, minutos de aire en radio y televisión, caracteres y fotos en las redes sociales. Cuantas más fuentes de información tenemos a mano, más queremos saber, y se necesitan nuevos temas de debate, títulos llamativos para que nos lean/miren a nosotros antes que a los demás.

Hace tiempo que importan menos los datos que lo que se pueda polemizar sobre ellos, y en esta vorágine donde nos vemos inmersos cada día quienes trabajamos generando contenidos, muchas veces arrastramos a "víctimas" de otros palos, poco acostumbrados a elaborar conclusiones que requieren conocimientos históricos y sociales que a veces ni los mismos periodistas tenemos internalizados.

Así se producen los escandaletes como el de este jueves con Catherine Fulop, consultada en su calidad de venezolana, por su visión sobre la crisis en el país gobernado por Nicolás Maduro, que está en su punto más álgido.

La actriz, conocida opositora al régimen chavista, no tuvo mejor idea que citar un libro para comparar esa situación y afirmar que Hitler sobrevivió "porque los judíos eran los peores, torturaban a su propia gente". Semejante declaración encontró en las redes sociales el vehículo perfecto para propagarse en minutos y generar la esperable ola de reproches contra Fulop, que debió salir apurada a pedir perdón y explicar lo que en realidad fue una forma políticamente incorrecta de expresarse.

Exagerada, obnubilada por su propia ideología y perspectiva personal sobre lo que sucede en su país, la conductora olvidó que lo se dice hoy en un medio rebota hasta el infinito y genera olas de odio y adhesión casi por igual. La responsabilidad sobre lo que se dice ya no es privativa de quienes conducen un espacio comunicativo, sino de todos los que participan del mensaje. Algo de mesura nos vendría bien a todos.

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