Día de la Primavera: un viaje por la memoria emotiva hacia el pasado de la estación del amor
¡Qué tiempos aquellos! Se preparaba todo con bastante anticipación. No podían faltar una pelota de fútbol, las cartas, la comida y la bebida. Este último ítem lógicamente iba variando en su elección con el correr de los años, pero esa es otra cuestión.
Por Nico Kischner.
No todo tiempo pasado fue mejor. Mal que le pese a quienes llevan ese dicho como estandarte y generalmente están más cerca del medio siglo de vida que de los bríos de la juventud. A lo sumo fue distinto, con sus cosas buenas y malas.
Como del otro lado seguramente habrá alguna que otra gente que me conoce, no me queda otra que confesar que he pecado y que muchas veces llegué a integrar ese grupo de personas a quienes los adolescentes de los '80, o en mi caso de los '90, hubieran o hubiéramos catalogado como "Los viejos vinagres", tomando prestado el título de un clásico de Sumo.
Pero la actualidad es de los millennials, centennials, baby boom o vaya a saber con cuántas denominaciones más se puede intentar agrupar a aquellos chicos, que en algunos casos ya no lo son tanto, que gobiernan o gobernarán el mundo en las próximos décadas con sus nuevos hábitos y costumbres.
Y hoy, Día de la Primavera y Día del Estudiante en Argentina, el viaje me lleva como si fuera un "trip en el bocho" de Charly García por la memoria emotiva de un pasado en el que el 21 de septiembre estaba más asociado a las salidas al aire libre con amigos que a los cuidados por las alergias actuales.
¡Qué tiempos aquellos! Se preparaba todo con bastante anticipación. No podían faltar una pelota de fútbol, las cartas, la comida y la bebida. Este último ítem lógicamente iba variando en su elección con el correr de los años, pasando de la gaseosa inicial a algo un poco más acorde a la rebeldía adolescente en tiempos de final de secundaria o principios de facultad.
Los compañeros tampoco eran los mismos año a año. Varones, o mujeres, solos de entrada hasta llegar a un mix en plena época hormonal para hacerle culto a la estación del amor. Los lugares elegidos dependían del hábitat natural del grupo.
Parque Sarmiento, la costa del río en Vicente López, los Bosques de Palermo o la Costanera, son los primeros en aparecer a través de imágenes de colores difusos y escasa definición de rostros ajenos. Cada uno tendrá los suyos.
Eso sí, siempre había música. Olvídense de celulares, Spotify y YouTube porque no existían. Las canciones iban en modo cassette y luego CD a través de incómodos armatostes con pilas que no siempre llegaban al final del festejo.
El playlist era variado, pero siempre dentro del rock, al menos en los ámbitos que frecuentaba. Estaban quienes preferían lo nacional y los que no podían escuchar un tema en castellano porque les daba caspa (todavía había pelos, claro, y generalmente largos).
Eran épocas de fundamentalismos que por suerte quedaron atrás en los que a aquel que le gustaba Guns N' Roses claramente odiaba todo lo relacionado con Fito Páez, por nombrar a uno de los grupos y a uno de los artistas más convocantes de la época.
(Paréntesis). La cabeza claramente te lleva por esos paseos y esa enumeración del párrafo anterior que parecía fortuita revisando un poco más no lo era tanto. Algo de ese ayer se entrelaza a este hoy con la elección porque tanto la banda liderada por Axl Rose, Slash y Duff McKagan como el cantante rosarino tienen algo importante por delante en ese presente.
En el caso de los estadounidenses (aunque el guitarrista de los rulos y la galera es inglés) tiene que ver con su "We´re F'N' Back Tour 2002" que los tendrá esta noche tocando en Curitiba, Brasil, y el próximo viernes 30 de septiembre en River.
Y en lo que refiere al autor de "El amor después del amor", este martes por la noche inició una serie de ocho presentaciones en el Movistar Arena para recordar los 30 años de la salida del disco que incluye clásicos como "Brillante sobre el mic", "Dos días en la vida" o "A rodar mi vida". (Fin del paréntesis).
Bueno. Volviendo al Día de la Primavera y habiendo llegado a un extensión lo suficientemente digna para entretener y no abrumar, desde este humilde espacio les deseamos a "Los Viejos Vinagres" y a los millennials, centennials y demases que disfruten de la estación del amor y sean felices en la medida de lo posible, que no es poca cosa.
Por N.K.

