El enigma del chip en el cadáver de Napoleón Bonaparte
EN 2010. Hallaron una rara pieza en su cráneo, pero jamás se volvió a citar el tema.
Por Prof. Antonio Las Heras (*)
alasheras@hotmail.com
Corría el año 2010, hace ya 15 años cuando, varios científicos e investigadores que habían analizado el esqueleto de un personaje ilustre en la historia de la humanidad, como fuera el emperador francés Napoleón Bonaparte (1769- 1821), sucedió algo que los dejó anonadados, confundidos y con un sinnúmero de preguntas por responder.
Es que los expertos admitieron estar “profundamente sorprendidos”, entre muchas otras frases del mismo tono, al comprobar la existencia de un microchip, exactamente de un centímetro de largo, incrustado en el cráneo de uno de los franceses más famosos de la historia de ese país europeo.
Por aquellos años, dicha noticia alcanzó una dimensión a la altura del personahe y fue muy difundida. Curiosamente, y lo decimos de manera irónica, obvio, no volvió a tratarse nunca más del tema. Inclusive, surgieron previsibles comentarios de que todo era una farsa para buscar fama.
También hubo quienes, enseguida expresaron que el extraño objeto, de procedencia desconocida, bien podría ser un implante extraterrestre, lo que así sugerir que Bonaparte habría sido abducido por seres de otros mundos, quienes experimentaron con él a efectos de generarle un destacado y singular comportamiento.
Hasta ahora, todo indica que los que han sido víctimas de secuestros de entidades alienígenas son personas corrientes, que no se han destacado precisamente en algunas cuestiones como en la política, la economía, lo militar, lo cultural o lo sociológico. Sería una verdadera “rareza” que justamente uno de los personajes más influyentes en una potencia mundial como aún lo es Francia, tuviera ese extraño privilegio.
¿Por qué el silencio?“Ahora tenemos evidencia convincente de que los extraterrestres hayan actuado en el pasado para influir en la historia humana, y pueden seguir haciéndolo”, afirmaron de forma presurosa, algunos convencidos de que el objeto fuera producto de una acción extrahumana inteligente. Empero, esto se estrella con el hecho de que lo hallado es, en todo caso, un microchip al que podríamos denominar rudimentario comparado con los que hoy produce la tecnología humana.
¿Acaso los alienígenas fueron capaces de llegar desde otros mundos a través del infinito cósmicoà pero utilizaban por entonces un microchip de vieja data? ¡Muy contradictorio! Nosotros pensamos que conviene volver a traer el tema. Recordarlo. Considerarlo. Y lo más importante: Que investigadores actuales, con nuevas técnicas, puedan llegar a la verad.
Sabemos que, como ha pasado en todo el mundo y en innumerables cuestiones, y de las más variadas índoles, la “historia oficial” ha estado plagada de ocultamientos y engaños a efectos de normalizarla para dar a entender que la evolución de la civilización siempre se mantuvo en carriles “previsibles”. Aquí otra evidencia de que no fue así.
Así fue lo que pasó“Las posibles ramificaciones de este descubrimiento son demasiado grandes para comprender,” declaró el Doctor André Dubois, quien hizo la revelación sorprendente en una revista médica francesa. El facultativo hizo el increíble hallazgo al estudiar el esqueleto exhumado de Napoleón, bajo un presupuesto de trabajo de 140.000 dolares que aportó el gobierno francés (Ver recuadro).
En 1804, tras una serie de victorias sorprendentes, el diminuto general se coronó emperador de Francia y su imperio pronto se amplió para incluir lo que hoy es Alemania y Austria, Suiza, Italia y Dinamarca. “Napoleón utilizó estrategias militares, más de un centenar de años por delante de su tiempo” comenta Dubois. “Tal vez el implante de alguna manera mejoró sus habilidades”, agregó por entonces.
El implante también podría explicar la costumbre famosa de Napoleón de poner su mano sobre su corazón, añadió. “Es posible que el dispositivo afectara las señales eléctricas de su cerebro a su corazón” En el momento de su derrota ante los ingleses en Waterloo, en 1815, Napoleón había alterado la faz de Europa.
DR. ANDRÉ DUBOISCÓMO FUE QUE EL MÉDICO HALLÓ EL DISPOSITIVO
En realidad, lo que estaba buscando era poder determinar Napoleón Bonaparte había sufrido algún tipo de trastorno de la hipófisis, que pudiera contribuir de manera más específica a su pequeña estatura”, explicó escuetamente el doctor André Dubois, quien estaba a cargo de esos estudios, para lo cual había sido obviamente autorizado para hacerlos.
Sin embargo, el facultativo se sorprendió cuando, en su lugar y haciendo un pormenorizado estudio del cuerpo, lo que el encontró fue algo mucho más extraordinario.
El doctor Dubois declaró a un medio científico francés que “al examinar el interior del cráneo, mi mano rozó a través de una pequeña protuberancia”. Por eso mismo, entonces observó el área bajo la lupa y descubrió que el objeto era una especie de microchip super-avanzado.
“¿Superavanzado?” Ese término que utilizara entonces el doctor Dubois, considerándolo para el año 2011 podía llegar, de alguna manera a sorprender, aunque tampoco tanto, ya que por entonces esos elementos ya se utilizaban en la ciencia, con seguridad en animales, e incluso en el terreno del espionaje y en ámbitos militares.
Empero, quince años después, un dispositivo de esa medida ya no solamente es considerado como “elemental”, sino que su dimensión, comparado con los actuales, es “enorme”. Asimismo, desde el punto de crecimiento del hueso alrededor del chip, Dubois consideró que se le implantó a Bonaparte cuando aún era joven.
“Napoleón desapareció de la vista por varios días en julio de 1794, cuando tenía 25 años. Luego contó que había estado preso durante el golpe de estado Themidorian, pero no hay registros de que el arresto exista. Creo que es cuando se produjo el secuestro”. Desde entonces, su ascenso fue meteórico. Ya en 1795 estaba a cargo del ejército francés en Italia.
(*) Doctor en Psicología Social, parapsicólogo, filósofo, historiador.

