"¡Ahora, ahora y ahora qué!": la arenga de uno de los rugbiers durante el ataque a Fernando Báez Sosa que terminó con su vida
Uno de los amigos cercanos de Fernando Báez Sosa complicó la situación procesal de uno de los imputados, a quien reconoció en el escenario del asesinato y recordó los gritos que habría realizado para arengar al resto de los agresores.
Uno de los amigos de Fernando Báez Sosa y testigos presenciales del crimen, declaró este martes en el marco de la segunda jornada del juicio por el asesinato del joven de 18 años y reconoció en el escenario del hecho a al menos uno de los ocho rugbiers que son actualmente juzgados en los Tribunales de Dolores.
Se trata de Santiago Corbo, parte del entorno cercano de la víctima que prestó declaración ante los jueces encargados de llevar adelante el proceso judicial, y que identificó Ayrton Viollaz como uno de los integrantes del grupo agresor que no le permitió socorrer a Fernando y a sus otros amigos atacados.
Además, recordó que Viollaz en el momento de atacar a Fernando gritaba, en forma de arenga: “Ahora, ahora y ahora qué!!”.
A su vez, Corbo, aseguró que no lo vio golpeando a nadie aquella noche del 18 de enero de 2020. El joven fue el tercero de los amigos en declarar en la segunda jornada del juicio por el asesinato que conmocionó al país.
El primer testigo de la jornada de este martes fue Oscar Rossi, papá de Julieta Rossi, novia de Fernando, quien recordó cuando su hija le avisó lo que había ocurrido y vio el cuerpo del joven en la morgue.
Luego de Corbo, fue el turno de Julián García. “Un grupo de chicos empezó a decir ‘paren de empujar’ y ahí siento que me pegan una cachetada en la nuca. Ahí Fer y otro amigo intentan separar. Seguimos para el baño y cuando salimos, ahí nos llamó Lucas para decir que lo habían sacado -a Fernando-”, sostuvo.
En este sentido, relató que lo pasó afuera del boliche: “Salimos y cruzamos la calle. Ahí estaba Fer con otros amigos. Nos pusimos a hablar de lo que había pasado, pero no lo veíamos como algo grave. Por eso Fer se había ido a comprar un helado. Ahí de la nada veo llegar a 5-6 personas a pegarnos”.
Y agregó: “Uno decía ‘a ver ahora que estamos afuera’. Ahí me dan un golpe en la parte del oído, lo que me desconcertó. Crucé de nuevo y le pedí a los patovicas si podían ayudarnos. Cuando vuelvo, Fer ya estaba en el piso”.
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