El histórico "Café de los Angelitos", uno de los bares notables de Buenos Aires ubicado en el barrio porteño de Balvanera, era allanado esta tarde por efectivos de Gendarmería, en el marco de una causa en la que se investiga presunto lavado de dinero proveniente del narcotráfico, informaron fuentes de la investigación.

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, aseguró que trabajaron en equipo con información concreta de la DEA y de la AFI para que Argentina deje de ser un "paraíso del narcotráfico y del lavado de dinero". Agregó que esto demuestra que cada vez los narcotraficantes tienen el camino más difícil.

El operativo se inició alrededor de las 11, cuando arribaron al local de Rivadavia 2100, esquina Rincón, dos camionetas de la fuerza y personal judicial.

Este y otra decena de allanamientos fueron ordenados por el juez federal de Morón Néstor Barral para buscar documentación de interés para la causa.

También interviene Diego Iglesias, titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), fiscalía especializada en delitos complejos vinculados al tráfico de drogas que colabora en investigaciones de todo el país.

Mientras se realizaba el operativo, varias parejas de ancianos que habitualmente concurren al bar insistieron en ingresar al local, pero un gendarme les impidió el paso y les explicó que regresaran más tarde.

El "Café de los Angelitos", inaugurado en 1890, pertenece al selecto grupo de bares notables de la Ciudad de Buenos Aires, grupo que reúne a los locales más representativos de la Capital Federal y está oficialmente apoyado por programas del Gobierno porteño.

En este bar, Carlos Gardel estableció su "barra" a partir de 1912, cuando comenzó su carrera artística formando dúo con José Razzano, quien en 1944 compuso un célebre tango con letra de Cátulo Castillo titulado precisamente "Café de los Angelitos":

En 1927, el café comenzó a ser frecuentado por muchos dirigentes políticos como Alfredo Palacios y Juan B. Justo, en tanto que otros personajes habituales fueron Osvaldo Pugliese, Cátulo Castillo y Aníbal Troilo.

Luego de sucesivas crisis económicas, en enero de 1992, sus dueños decidieron cerrar el negocio luego de 100 años de existencia y la casa quedó abandonada, deteriorándose a tal punto que se ordenó su demolición; en 2006 fue reconstruido y en 2007 reinaugurado.