El jugador de Huracán,  Patricio Toranzo, quien hace dos años perdió dedos del pie durante un accidente con su equipo, sufrió un violento robo junto a su familia, cuando delincuentes lo interceptaron y le apuntaron con un arma en la cabeza cuando tenía a su hija en brazos.

La esposa del Pato, Tamara Alves, contó a Crónica TV que todo ocurrió el pasado miércoles a la salida de un shopping, en el cruce de la colectora de la Panamericana y la ruta 197, en San Isidro cuando "se le frena un auto y tres delincuentes, todos menores de edad, uno tenía 13 años, y le apuntan a Pato. Se le metieron al auto y él iba con nuestra hija. Se notaban que eran chicos con experiencia en lo que hacían".

"Mi hija lloraba y Pato la agarró. La sostenía en brazos y ellos en todo momento le apuntaban con la pistola en la cabeza, una locura. Estuvieron un largo rato, él les pedía que bajen el arma pero no le daban bola. Se calmaron cuando él logró darles lo que ellos querían. Dudaron de llevarse el auto pero al final no ocurrió", explicó angustiada Alves, quien confirmó que ya hicieron la denuncia.

En 2013 Toranzo, que era jugador de Racing, fue secuestrado junto a un hijo, Franco de por entonces cinco años, y liberado a las pocas horas por asaltantes que los llevaron hasta el barrio popularmente conocido como Fuerte Apache, tras robarle dinero y el auto.




Por su parte, tras darse a conocer la noticia el jugador habló con la prensa. "Estábamos con mi hija solos en casa porque mi mujer estaba trabajando y la llevé a pasear un rato al shopping, como cualquier padre. Cuando volvíamos en el auto, me interceptaron a punta de pistola y me hicieron bajar del auto para robarme todas las cosas", dijo este mediodía el futbolista cuando llegaba a participar del entrenamiento con sus compañeros de Huracán.

Allí, el jugador dijo que los delincuentes aparecieron corriendo desde un descampado y se le cruzaron en el camino apuntando con armas, lo que lo obligó a detener la marcha y bajar del auto.

"Nos apuntaron de frente al auto y yo bajé. En ningún momento estuvieron agresivos, simplemente estaban apurados por la situación porque querían llevarse mis pertenencias. Pedían por el celular y por la plata, y por suerte no me pegaron ni a mi nena tampoco", dijo Toranzo, quien aseguró que, a su criterio, se trató de un hecho al voleo y que no duró más de “treinta o cuarenta segundos”.

El jugador agregó que “lo único que quería era que agarraran las cosas que querían y se fueran” y se lamentó por tener que “agradecer de que no” les hayan hecho “nada malo”.