El jubilado de 87 años y padre de un comisario de la Policía Federal (PFA) encontrado este martes asesinado en su departamento del barrio porteño de Caballito, fue estrangulado con la sábana que tenía alrededor del cuello, en una franja horaria que va desde la madrugada a la mañana del mismo día del hallazgo, según se confirmó mediante la autopsia.

Fuentes judiciales aseguraron que los expertos del Cuerpo Médico Forense realizaron la autopsia en la morgue judicial porteña y le informaron al fiscal de instrucción Marcelo Roma que la causa de muerte es "asfixia por compresión" del cuello.

Las fuentes consultadas indicaron que el mecanismo de muerte fue el estrangulamiento a lazo con la sábana que la víctima, Eduardo O’Donell (87), tenía enrollada al cuello.

Sobre la data de muerte, si bien se aguardan estudios complementarios, los forenses indicaron en una primera estimación que el homicidio fue cometido entre la madrugada y la mañana de ayer, unas horas antes de que el jubilado fuera hallado asesinado.

La víctima era padre del comisario Alejandro O’Donell, jefe de la División Seguridad y Custodia del Ministerio de Educación de la Nación de la PFA, pero por el momento la principal hipótesis es que se trató de un homicidio en ocasión de robo y que el cargo de su hijo en la fuerza federal no tiene relación con el móvil.

La fiscalía de Roma trabajaba hoy en citar testigos del entorno de la víctima para determinar si el anciano recibía algún tipo de visitas por la noche y para saber quién tenía llaves de la casa, ya que se pudo comprobar que el o los autores del hecho ingresaron sin violentar ningún acceso.

Por lo que contó el hijo de 53 años que lo halló asesinado -hermano del comisario de la PFA-, su padre tenía una empleada fija que lo asistía los lunes, miércoles y viernes por las mañanas, mientras que una empresa privada de cuidadores estaba a cargo los días martes, jueves y sábados, en el horario de 10 a 20.

El titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional 13 quiere determinar si todos ellos tenían acceso a las llaves de la casa o si era el propio anciano quien les abría.

"Sabemos que el hombre tenía la movilidad reducida por un problema de cadera, pero aún así deambulaba. Tenemos que ver si fue la propia víctima la que abrió la puerta de su casa a el o los asesinos o si alguien entró directamente con llaves", dijo uno de los investigadores.

El fiscal también aguardaba establecer con precisión si aparte de un televisor LED, un teléfono inalámbrico y determinada vajilla que fueron robados del departamento, hubo dinero u otros elementos faltantes en la escena del crimen.

Roma esperaba el resultado del levantamiento de rastros que anoche realizaron los peritos de la Unidad Criminalística Móvil, para ver si encuentran alguna huella que ayude a identificar a el o los asesinos.

La fiscalía también le ordenó a los investigadores de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad que busquen en viviendas y comercios vecinos videos de seguridad que hayan podido captar el paso de algún sospechoso, ya que la cámara que hay en el edificio del jubilado pertenece a una empresa de TV por cable que sólo monitorea y no graba.

Una vecina del edificio aseguró este miércoles a la prensa que O’Donell "vivía solo" y que "había una señora que venía a limpiar y un señor que lo cuidaba".

"Era confianzudo y le abría la puerta a cualquiera. Hablaba con uno, con otro y le abría a gente que juntaba cartón", dijo la mujer, quien mencionó que esto preocupaba a los vecinos por la seguridad del edificio.

"Era un persona grande que no dormía bien y quizás a la una de la mañana venías y estaba dando vueltas", agregó.

O’Donell fue hallado asesinado este martes por la noche en su departamento 1ro. "A" de la avenida Donato Álvarez 443, en el barrio de Caballito, hasta donde concurrió uno de sus hijos preocupado porque no le contestaba sus llamados telefónicos.

Al ingresar a la vivienda, el hombre divisó desorden en el living, en la cocina y en los dos dormitorios, en uno de los cuales encontró fallecido a su padre.

O’Donell estaba sobre una cama matrimonial, acostado boca abajo, desnudo y con una sábana y un pantalón alrededor del cuello, con signos de haber sido ahorcado, tal como confirmó hoy la autopsia.

Por tratarse de un familiar directo de un oficial jefe de la fuerza, también se presentaron para colaborar con la pesquisa detectives de la División Homicidios de la PFA aunque, por razones de jurisdicción, la investigación fue delegada a sus colegas de la Policía de la Ciudad.

Por ser un hecho con autores ignorados, la instrucción de la causa está en manos del fiscal Roma pero en la causa también interviene el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 39, a cargo del juez Santiago Quián Zavalía.

Fuente: Télam