Se trata de una mujer de 35 años que monitoreaba los movimientos de la policía mediante la escucha de un handy para avisarle a su hijo menor de edad si podía robar. Fue condenada a seis años y seis meses de prisión tras la realización de un juicio abreviado. Malvina Samudio participó de esta manera en al menos tres hechos cometidos entre julio y septiembre de 2016 en Mar del Plata.

Según el sitio 0223.com, el juez Facundo Gómez Urso avaló este jueves el acuerdo propuesto por el fiscal Mariano Moyano y la defensa de la mujer en una causa calificada como robo triplemente agravado por su comisión en lugar poblado y en banda, por fractura y por la intervención de un menor de 18 años de edad, hurto agravado por escalamiento y robo agravado.

Samudio fue considerada coautora en los tres hechos

Con excepción del primero de los robos, en el que participaron otros dos delincuentes que ingresaron a una vivienda en el Bosque de Peralta Ramos, en los otros dos hechos juzgados Samudio colaboró con su hijo menor de edad para garantizarle impunidad mientras cometía los robos.

El primero de los hechos por los que condenaron a la mujer ocurrió la noche del 23 de septiembre de 2016 cuando su hijo y otras dos personas fracturaron la puerta de acceso de una vivienda ubicada en Hernandarias al 6100. Tras intimar a su morador, escaparon con dos televisores, un monitor, una consola de juego, una filmadora, un celular, una notebook y una billetera con documentación y 280 pesos.

La investigación dio por probado que "quienes ingresaron a la finca mantuvieron comunicación telefónica con la madre del menor, quien co-dominaba la configuración del hecho de modo tal que tenía para sí la decisión de ejecutarlo, continuarlo o frustrarlo, tomando decisiones que podían implicar una readecuación o, eventualmente, renunciar al mismo, pues operó antes, durante y después de la ejecución del hecho, con capacidad para advertir cualquier llamado a la policía y su próximo arribo al lugar, favoreciendo así la consumación, la fuga del resto de la banda y la impunidad de todos".

El menor y sus cómplices mantuvieron comunicación telefónica con la imputada a un celular y a un Nextel desde los que advertía el movimiento policial a partir de la escucha, en ese momento sin encriptar, de la frecuencia policial.

Esa ayuda quedó evidenciada en las grabaciones incorporadas al expediente en las que en relación con la posibilidad de ingreso a una vivienda dicen "le damos dos voladoras y sabés cómo la abrimos"; o a la indicación de Samudio de "rancho, seguí derecho, ¿anotaste todo?".