Un hombre de entre 70 y 75 años fue encontrado muerto a puñaladas en una fábrica abandonada que había tomado como vivienda. Según los primeros testimonios, el cuerpo tenía huellas de 28 heridas de arma blanca, lo que indica la saña con que actuó el o los asesinos.

El hecho ocurrió en el barrio de Bella Vista, en las afueras de Rosario. Los vecinos habían dado la alarma a la policía luego de que llevaban tres días sin tener noticias del hombre, al que veían a diario.

Los policías ingresaron al lugar, una ex fábrica abandonada en la calle Castellanos al 2300, y debieron entrar por la fuerza ya que el edificio estaba cerrado y nadie contestaba a los llamados. Al irrumpir hallaron el cuerpo de la víctima tendido en un piso del patio junto a un vehículo. Todavía no fue identificado, aunque la gente de la zona lo conocía bajo el nombre de Carlos.

De acuerdo a voceros policiales, en el lugar se encontraron dos cuchillos ensangrentados, uno de ellos tipo tramontina que tenía pegado un cabello de color blanco. Esto alimenta la hipótesis de que pudo haber más de un atacante. También había rastros de sangre en el picaporte.

La vivienda es un predio de alrededor de media manzana, con entrada por dos calles, sin iluminación, con abundante vegetación y muchos objetos acumulados. También había animales, como perros y aves, que estaban a cargo de la persona fallecida.

Uno de los testigos señaló que la última vez que fue visto al ocupante de la fábrica lo estaba tratando de golpear otra persona. Y que luego de ese incidente al predio no se vio entrar ni salir más a nadie.

El fiscal de Homicidios Dolosos de Rosario, Gastón Ávila, solicitó el relevamiento de las cámaras de seguridad públicas y privadas en la zona del hecho para saber los motivos del asesinato.

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